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El burro vanidoso.!.- Una vez un burro vanidoso llegó a su casa muy contento, muy feliz, no dejaba de rebuznar y de sentirse orgulloso... Su mamá le preguntó hijo porque tan contento y altivo? a lo que el burro vanidoso responde: Ay mamá sabes que cargue a un tal Jesucristo, y cuando entramos a Jerusalén todos me decían VIVA, VIVA, SALVE... VIVA, VIVA y me lanzaban flores y ponían palmas de alfombra. Entonces la madre le dijo: Vuelve otra vez a la ciudad hijo, pero no cargues a nadie, promete que no cargarás a nadie más. Al otro día el burro vanidoso fue, y de regreso venía llorando y muy triste, demasiado triste, y le dijo a su mamá...Ay mamá, no puede ser, no puede ser, ella le preguntó que te pasa hijo? Mamá nadie se fijo en mi, me hecharon del lugar, pasé desapercibido entre las personas y hasta me echaron de la ciudad. La mamá se le quedó mirando y le dijo: Eso te pasó hijo porque TU SIN JESÚS... eres sólo un burro...!

 

Reflexión: Sin Cristo no somos nada, absolutamente NADA. La biblia dice: Juan 15:4-5 "Permaneced en mí, y yo permaneceré en vosotros. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, vosotros  tampoco podeis dar fruto  a menos que permanezcais en mí. "Ciertamente, yo soy la vid; vosotros sois las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada".

Por Un Dolar!!!

Hace años un predicador se mudó para Houston, Texas. 

Poco después, se subio al autobús para ir al centro de la ciudad. Al sentarse, descubrió que el chofer le había dado un dólar de más en el cambio. 

Mientras consideraba que hacer, pensó para sí mismo, “Ah, olvídalo, es solo un dólar ¿Quien se va a preocupar por tan poca cantidad?, de todas formas la compañía de autobús recibe mucho de las tarifas y no la echarán de menos. 

Acéptalo como un regalo de Dios.”Pero cuando llegó a su parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió darle el dólar al conductor diciéndole, “Tome, usted me dio este dólar de más.” El conductor, con una sonrisa le respondió:

- Sé que eres el nuevo predicador del pueblo. He pensando regresar a la iglesia y quería ver que usted haría si yo le daba demasiado cambio”. 

Se bajó el predicador sacudido por dentro y dijo: “Oh Dios, por poco vendo a Tu Hijo por un dólar.” 

Nuestras vidas serán la única Biblia que algunos leerán, así que NO OLVIDES ser ejemplo en todo lo que haces.

Un hombre soñó que había construido una escalera que iba de la tierra al cielo, y que cada vez que hacía alguna buena acción, la escalera subía un par de metros.

Cuando hacía alguna cosa extraordinaria, la escalera subía aun más, y cuando daba fuertes sumas de dinero, más todavía.

Después de un tiempo, ya era tan alta que no se veía la parte superior, perdida entre las nubes.

El hombre creyó que cuando le llegara la muerte, subiría su escalera y entraría directamente al paraíso.

Pero escuchó una voz del cielo que decía: "El que sube por otra parte, el tal es ladrón y robador." En eso se cayó escalera y todo, y se despertó.

Vio que si quería ser salvo, debía serlo por otro camino y no por el de las buenas obras. Y entonces tomó el camino único, el Señor Jesucristo.

                        ¿Existe el Mal?

Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta: - ¿Dios creó todo lo que existe? 


Un estudiante contestó valiente: -Sí, lo hizo. - ¿Dios creó todo? -Sí señor, respondió el joven. 

El profesor contestó: -Si Dios creó todo, entonces Dios hizo al mal, pues el mal existe, y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo. 

El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe Cristiana era un mito. 

Otro estudiante levantó su mano y dijo: - ¿Puedo hacer una pregunta, profesor? 

-Por supuesto, respondió el profesor. 

El joven se puso de pie y preguntó: -¿Profesor, existe el frío? 

- ¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío? 

El muchacho respondió: -De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor. 

-Y, ¿existe la oscuridad?” continuó el estudiante. 

El profesor respondió: -Por supuesto. 

El estudiante contestó: -Nuevamente se equivoca, señor. La oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no; incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente. 

Finalmente, el joven preguntó al profesor: -Señor: ¿existe el mal? 

El profesor respondió: -Por supuesto que existe. Como lo mencioné al principio, vemos violaciones

, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal. 

A lo que el estudiante respondió: - El mal no existe, señor… o al menos no existe por si mismo. 

-El mal es simplemente la ausencia de Dios… es, al igual que en los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios…. no creó el mal. No es como la fe o el amor, que existen, como existe el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz. 

Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado. 

EL JOVEN SE LLAMABA ALBERT EINSTEIN

                    Las siete maravillas

Un grupo de estudiantes de geografía, estudiaban las Siete Maravillas del Mundo. Al término de la clase, se les pidió hacer una lista de las que ellos consideraban deberían ser actualmente las Siete Maravillas del Mundo

A pesar de algunos desacuerdos, la mayoría votó por lo siguiente: 

Las Pirámides de Egipto. 
El Taj Mahal. 
El Gran Cañón. 
El Canal de Panamá. 
El Empire State. 
La Basílica de San Pedro. 
La Muralla China. 

Mientras se hacía la votación el maestro notó, que una estudiante permanecía callada y no había entregado aún su lista. Así que le preguntó si tenía problema para terminar de hacer su elección. 

La muchacha tímidamente respondió. -Si, un poco. No podía decidirme pues son tantas las maravillas. 

El maestro dijo: -Bueno, dinos lo que has escrito y tal vez podamos ayudarte. 

La muchacha titubeo, y después leyó, Creo que las Siete Maravillas del Mundo son: 

Poder tocar. 
Poder saborear. 
Poder ver. 
Poder escuchar. 

Titubeando un poco continúo: 

Poder sentir. 
Poder reír. 
Y… Poder amar. 

Al terminar de leerlas el salón de clase quedó en un silencio absoluto. 

Es muy sencillo para nosotros poder ver muchas de las hazañas del hombre y referirnos a ellas como maravillas, cuando a veces pasan desapercibidas las maravillas que Dios hizo por nosotros y que son sencillamente “comunes”. 

¡Que hoy te acuerdes de aquellas cosas que son realmente Maravillosas!

 Los dos sacos



Hay una antigua leyenda acerca de tres hombres, cada uno de los cuales, cargaba dos sacos, sujetos a sus cuellos, uno al frente y el otro a sus espaldas. 

Cuando al primero de ellos le preguntaron que había en sus sacos, el dijo: -Todo cuanto de bueno me han dado mis amigos se halla en el saco de atrás, ahí fuera de la vista, y al poco tiempo olvidado. El saco de enfrente contiene todas las cosas desagradables que me han acontecido y, en mi andar, me detengo con frecuencia, saco esas cosas y las examino desde todos los ángulos posibles. Me concentro en ellas y las estudio. Y dirijo todos mis sentimientos y pensamientos hacia ellas. 

En consecuencia, como el primer hombre siempre se estaba deteniendo para reflexionar sobre las cosas desafortunadas que le habían sucedido en el pasado, lo que lograba avanzar era muy poco. 

Cuando al segundo hombre le preguntaron qué era lo que llevaba en sus dos sacos, el respondió: -En el saco de enfrente están todas las buenas acciones que he hecho. Las llevo delante de mí y continuamente las saco y las exhibo para que todo mundo las vea. Mientras que el saco que llevo atrás, contiene todos mis errores. Los llevo consigo a dondequiera que voy. Es mucho lo que pesan y no me permiten avanzar con rapidez, pero por alguna razón, no puedo desprenderme de ellos. 

Al preguntarle al tercer hombre sobre sus sacos, él contestó: -El saco que llevo al frente, está lleno de maravillosos pensamientos acerca de la gente, los actos bondadosos que han realizado y todo cuanto de bueno he tenido en mi vida. Es un saco muy grande y está lleno, pero no pesa mucho. Su peso es como las velas de un barco “lejos de ser una carga” me ayudan a avanzar. Por su parte, el saco que llevo a mis espaldas está vacío, pues le he hecho un gran orificio en el fondo. En ese saco, puse todo lo malo que escuché de los demás así como todo lo malo que a veces pienso acerca de mí mismo. Esas cosas se fueron saliendo por el agujero y se perdieron para siempre, de modo que ya no hay peso que me haga más penoso el trayecto.

                          El Sol y El Viento

El sol y el viento discutían sobre cuál de dos era más fuerte. 

La discusión fue larga, porque ninguno de los dos quería ceder. Viendo que por el camino avanzaba un hombre, acordaron en probar sus fuerzas desarrollándolas contra él. 

-Vas a ver – dijo el viento - como con sólo echarme sobre ese hombre, desgarro sus vestiduras. 

Y comenzó a soplar cuanto podía. Pero cuantos más esfuerzos hacían, el hombre más oprimía su capa, gruñendo contra el viento, y seguía caminando. El viento encolerizado, descargó lluvia y nieve, pero el hombre no se detuvo y más cerraba su capa. Comprendió el viento que no era posible arrancarle la capa. 

Sonrió el Sol mostrándose entre dos nubes, recalentó la tierra y el pobre hombre, que se regocijaba con aquel dulce calor, se quitó la capa y se la puso sobre el hombro. 

-Ya ves - le dijo el Sol al Viento - como con la bondad se consigue más que con la violencia. 

Los seres humanos deberíamos pensar profundamente acerca de nuestras acciones. Utilizamos la violencia, la ironía, la agresividad, la sorna y la burla para tratar de lograr nuestros objetivos. Pero no nos damos cuenta de que, la mayoría de las veces, con esos métodos, son más difíciles de alcanzarlos. Siempre una sonrisa puede lograr mucho más que el más fuerte de los gritos. Y basta con ponerse por un momento en el lugar de los demás para comprobarlo. ¿Preferimos una sonrisa o un insulto?… ¿Preferimos una caricia o una bofetada?… ¿Preferimos una palabra tierna o una sonrisa irónica?… Pensemos que los demás seguramente prefieren lo mismo que nosotros… Entonces tratemos a nuestros semejantes de la misma manera en la que nos gustaría ser tratados… Así veremos que todo será mejor… Que el mundo será mejor… Que la vida será mejor…

 

     El Tiempo: La mejor expresión de amor

Es posible evaluar la importancia que le asignamos a algo considerando el tiempo que estamos dispuestos a dedicarle. Cuanto más tiempo le dedicamos a algo, más evidente resulta la relevancia y el valor que tiene para nosotros. Si quieres conocer las prioridades de una persona, fíjate en cómo usa el tiempo. 


El tiempo es el regalo más preciado que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar. Nuestro tiempo es nuestra vida. El mejor regalo que le puedes dar a alguien es tu tiempo. 

No es suficiente decir que las relaciones son importantes: debemos demostrarlo en nuestras acciones, invirtiendo tiempo en ellas. Las palabras por sí solas nada valen: “No solamente debemos decir que amamos, sino que debemos demostrarlo por medio de lo que hacemos”. Las relaciones exigen tiempo y esfuerzo. Amor se deletrea así: 

La esencia del amor no es lo que pensamos o hacemos o aportamos a los demás; antes bien, es cuánto entregamos de nosotros mismos. A los hombres, en particular, les cuesta entender esto. Muchos dicen: !Te Quieren a Tí!. Quieren tu ojos, tus oídos, tu tiempo, tu atención, tu presencia, tu interés: Tú Tiempo. 

El mejor regalo de amor no son los diamantes ni las rosas ni los dulces. Es brindar tu concentración. El amor se concentra tanto en otra persona que por un instante uno se olvida quien es. La atención dice: 

Siempre que dediques de tu tiempo, estarás haciendo un sacrificio, y el sacrificio es la esencia del amor. 

ES POSIBLE DAR SIN AMAR, PERO NO SE PUEDE AMAR SIN DAR. 

AMAR ES ENTREGARSE: DEJAR DE LADO MIS PREFERENCIAS, COMODIDAD, OBJETIVOS PERSONALES, SEGURIDAD, DINERO, ENERGÍA Y TIEMPO PARA EL BENEFICIO DE LOS DEMÁS. 

Recuerda siempre esto: 

EL MEJOR REGALO QUE LE PUEDES DAR A ALGUIEN ES: 

“TU TIEMPO”

El Toro

Cierto día, un granjero estaba trabajando en sus tierras cuando llego un inspector del gobierno. Al bajarse de su camión, el inspector le dijo: "Voy a inspeccionar su terreno para asegurarme de que no haya ninguna violación de la ley aquí." El granjero le dijo: "Muy bien, señor, pero no se meta al campo de atrás."

 

El inspector sacó su placa de identificación y le dijo: "Ve usted esta placa? Esta placa indica que yo tengo autoridad para inspeccionar donde yo quiera, y usted no me puede prohibir la entrada a ninguna parte de su terreno. Entendido?" El granjero se disculpó y le dijo que fuera a inspeccionar donde el quisiera. Luego, volvió a su trabajo.

 

Al rato, escuchó unos gritos de desesperación. Al acercarse al lugar de donde provenían, observó que el inspector se había metido precisamente al campo de atrás, y que un toro muy bravo lo estaba persiguiendo. Desesperado, el inspector pedía ayuda. En eso, el granjero le gritó: "La placa! Enséñele al toro la placa!"

 

No estoy seguro si le habrá servido la placa al inspector en esa situación. Dudo que le haya importado mucho al toro, y sospecho que mas bien lo habría enfurecido mas. La autoridad es importante, pero no significa mucho si no viene acompañado con poder.

POR LA MANERA DE CAMINAR

- Ese hombre ha estado en el ejército, o en un colegio militar - le dije en cierta ocasión a un amigo. - Efectivamente; pero ¿cómo lo supo? - Por su manera de caminar. Es así con los cristianos. Podemos saber si ha estado con Jesús, por su manera de andar. 

LA ESCALERA ERA UN SUEÑO

Un hombre soñó que había construido una escalera que iba de la tierra al cielo, y que cada vez que hacía alguna buena acción, la escalera subía un par de metros. Cuando hacía alguna cosa extraordinaria, la escalera subía aun más, y cuando daba fuertes sumas de dinero, más todavía. Después de un tiempo, ya era tan alta que no se veía la parte superior, perdida entre las nubes. El hombre creyó que cuando le llegara la muerte, subiría su escalera y entraría directamente al paraíso. Pero escuchó una voz del cielo que decía: "El que sube por otra parte, el tal es ladrón y robador." En eso se cayó escalera y todo, y se despertó. Vio que si quería ser salvo, debía serlo por otro camino y no por el de las buenas obras. Y entonces tomó el camino único, el Señor Jesucristo. 

Un solo tornillo

Un ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja... una computadora que valía 12 millones de Euros. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. 

Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dió vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

- Cuanto le debo? preguntó.
- Son mil Euros, si me hace el favor.
- Mil Euros? - Mil Euros por unos momentos de trabajo?

- Mil Euros por apretar un simple tornillo?      - Ya se que mi computadora cuesta 12 millones de Euros, pero mil euros es una cantidad disparatada! Le pagaré solo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.

 

El ingeniero asintió con la cabeza y se fué.

A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin rechistar.
La factura decía:

Servicios prestados:
-Apretar un tornillo............ Eu 1 € Euros
-Saber que tornillo apretar.... Eu 999 € Euros

Para todos aquellos profesionales que día a día se enfrentan con la desconsideración de quienes por su propia ignorancia no alcanzan a entenderlos.

RECUERDA: ---"SE GANA POR LO QUE SE SABE, NO POR LO QUE SE HACE".---

¡SIRVASE USTED!

Cuando yo estaba visitando la costa del Pacífico, estuve en casa de un hombre que tenía viñedos y plantaciones de naranjas. Un día me dijo: - Vea, Moody, mientras usted esté aquí, quiero que se sienta como si estuviese en su propia casa. Si hay algo que usted desea, sírvase no más. Bien, cuando yo quería comer una naranja, no iba al naranjo a orar que las naranjas se cayeran del árbol a mi bolsillo; lo que hice fue acercarme al naranjo, estirar la mano y sacar las naranjas. Mi amigo había dicho que me sirviera, y me serví. Dios dice: "Allí está mi Hijo; tómalo como tu Salvador. La paga del pecado es muerte; pero la dádiva de Dios es vida eterna." 

La Lección del Padre

Iba un labrador a visitar sus campos para ver si estaban en sazón la cosecha. Había llevado consigo a su pequeña hija, Luisita.

Mira, papa y dijo la niña sin experiencia, como algunas de las cañas de trigo tienen la cabeza erguida y altiva; sin duda serán las mejores y las mas distinguidas: esas otras de su alrededor, que la bajan casi hasta la tierra, serán seguramente las peores. 

El padre cogió algunas espigas y dijo:  Mira bien, hija mía: ves estas espigas que con tanta altivez levantan la cabeza? Pues están enteramente vacías. Al contrario, estas otras que la doblan con tanta modestia, están llenas de hermosos granos.

El sabio y el bueno son humildes: la soberbia es propia del ignorante y del malo.

Creyendo en la palabra

Cuenta la historia que un hombre fue condenado a muerte. Cuando ya iba a ser decapitado, el príncipe que era el encargado de la ejecución le preguntó si tenía algo que pedir. Todo lo que el reo pidió fue un vaso de agua. Cuando se lo trajeron, temblaba tanto que no pudo acercar el agua a sus labios. Entonces el príncipe le dijo que se tranquilizara, pues nada le sucedería hasta que hubiese terminado de beber esa agua. El hombre confió en la palabra del príncipe, y arrojó el vaso al suelo. No pudieron recoger el agua derramada, y así el reo se salvó. Mi amigo, tú puedes ser salvo ahora, creyendo en la Palabra de Dios. El agua de vida se ofrece ahora a todo el que quiera tomarla. Toma de ella y vivirás. 

Todos necesitan a Cristo

Un pastor que viajaba por el Sur de los Estados Unidos, consiguió permiso para predicar en la cárcel local. El hijo de un amigo lo acompañó. Después de la predicación, el joven, que no era cristiano, le dijo al predicador: - Espero que su sermón haya impresionado a los criminales. Una predicación de esa clase debe hacerles mucho bien. - ¿Te hizo bien a ti? - Pero ¡Es que usted estaba predicando a los presidiarios! El pastor meneó la cabeza y dijo: - Yo estaba predicando el evangelio de Cristo, y usted lo necesita tanto como ellos.

Buscando a su Padre

Un día un caballero se encontró en una calle de una gran ciudad a un joven que veía a todos lados como en busca de alguien, y al parecer muy asustado. 

Acercándose el caballero a el , le preguntó que le ocurría; el niño le dijo que andaba en busca de su papa que se le había perdido

.Es tu papa un señor de tales y tales señas?

- Si, señor! - respondió el niño.
Entonces no tengas cuidado, acabo de encontrarlo en la calle próxima y también el te anda buscando; no tardarás en encontrarlo; tu lo buscas y el te busca y tendrán que hallarse.

- Así Dios busca al pecador, y si este también busca a Dios, sin duda lo hallará.

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