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El tren corría en dirección Oeste. Al pararse en cierta estación subió una niña de unos ocho años llevando un paquete debajo del brazo, se sentó y empezó a mirar a los viajeros, todos extraños para ella. Parecía cansada y mientras disponía el paquete como almohada, pasó el revisor a quien preguntó simplemente, si podía dormir allí.

Este le dijo que sí; Pero antes debía mostrarle el billete, a lo que la niña respondió que no tenia ninguno, produciendose el siguiente dialogo:

- A donde vas,  pequeña?

- Voy al cielo.

El revisor mirando alrededor extrañado respondió:- Bueno, ¿ Quién paga tu billete?

    - El Señor Jesús - Se apresuró a responder la niña y añadió: - ¿ No va este tren al cielo y Jesús viaja en él?

    - Me parece que no - respondió el revisor intrigado por la ingenuidad de la pequeña -. Pero ¿ por qué dices esto?

   - Porque mi madre solía cantar del tren que va al cielo, y que Jesús pagó el precio de todos los que en el viajan, pero ahora ya no puede cantarme eso. Se durmió hace algunos días y unos hombres de negro se la llevaron en un coche; por esto yo he decidido ir a reunirme con ella tomando el tren. ¿ No sabes usted, señor, la canción del tren que va al cielo, y no la canta a su niña para que se duerma? ¿O es que usted no tiene ninguna niña? - insistió observando el silencio del revisor.

  Este replicó conmovido:

                              Tuve una niña, pero ya se murió y fue al Cielo.

   - ¿Y usted va ahora a verla? - pregunto la pequeña vivamente interesada. En este punto ya varias personas estaban de pie escuchando tan curiosa conversación , y ya a alguna le asomaban furtivas lagrimas. Alguien dijo: 

  -- Esta niña es un ángel. -- La niña respondió:  

  -- No,yo soy Margarita; Los ángeles están en el Cielo con el Señor Jesús.

     Y añadió:

     -- ¿Ustedes todos van al Cielo?  ¡cuánto me alegro! Porque ustedes todos aman al señor Jesús y le han pedido entrada allí, ¿no es verdad? Mi mamá me decía que a todos los que creen que El murió por sus pecados y le aceptan como  su Salvador les da entrada franca en el Cielo.

-- Tu mamá seria muy buena-- interrumpió una viajera.

    -- ¡Oh, no! Ella no quería que yo dijera esto,  cuando me besaba y me regalaba cosas. Decía que nadie es bueno, sino sólo Dios, y que las personas que se creen buenas no van al Cielo sino las que se reconocen malas y piden al señor Jesucristo el perdón de sus pecados de todo corazón.

   Y fijando sus ojos azules en el revisor; Exclamó. -- Usted no me ha dicho todavía que va al Cielo. ¿Es que no quiere ver a su niña? ¿O es que no es amigo del señor Jesús? 

 

    El revisor ya no podía aguantar más. Un viajero le hizo una señal de que pagaría el billete y contestó con un signo negativo, el cual la niña interpretó como dirigido a ella y replicó lentamente:

      -- Entonces, ¿ que quiere usted que diga a su niña en el Cielo? ¿Le diré que su papá no puede ir al Cielo ahora,  pero irá mas adelante?

 

             -- Cuanto lamenté que en este punto del diálogo el tren estaba llegando a mi estación , pero supe más tarde que todo había terminado muy bien para la pequeña.

   

           Este incidente me ha hecho recordar muchas veces que todos nosotros viajamos en el tren de la vida. ¿Nos lleva al Cielo o a donde nos lleva? ¿ Lo ha pensado usted seriamente , amigo(a) lector(a)?

 
Tenía toda la razón la pequeña Margarita, aún dentro de su simplicidad infantil, pues Jesús declaró enfaticamente: " No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mi. En la casa de mi padre muchas moradas hay; si así no fuera yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros..."-- y añadió--: "Yo soy el camino la Verdad y la Vida ; nadie viene al Padre sino por Mí"(Juan 14:1-6).

  

       Esto significa,  que al final de nuestro viaje de la vida puede ser desastroso o feliz;  Según la actitud que hayamos tomado en cuanto a nuestro Señor Jesucristo y sus enseñanzas . Si creemos su bendita  palabra, y le aceptamos como nuestro Salvador personal, pidiéndole que nos aplique los méritos de su sacrificio y nos conceda la felicidad eterna que ha prometido a los que creen en El, nos otorgará ese gran don; pero si no hacemos caso de estas palabras suyas, desestimando su oferta de salvación, el tren de la vida, que nadie puede parar, nos llevará a la perdición eterna.

 

           Acuda, pues, Vd. a El. El ha dicho que puede oírnos, porque su espíritu llena el Universo, y que quién a El acuda jamás le rechazará. Entréguele hoy su corazón y viajará sin temor en el viaje a la eternidad.

                           J.g     José García

El tren de la vida, pasa muy deprisa; Pero lo mas importante de todo este trayecto, es que te des cuenta, de que Dios existe. Pues todo lo que logres, con tu afán o tu dedicación, Salomón lo llama "Vanidad de Vanidades". 

 

Jesús dijo:   "Cielo y tierra pasará, mas mi palabra permanecerá"