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Una oración de protección

 

 toda la Biblia se nos insta a no tener miedo. No es la voluntad de Dios que vivamos ansiosos o temerosos. Él es poderoso; por tanto, puede protegerlo a usted, a su familia y a todos los que confían en Su Palabra. Recuérdele a Dios Sus promesas, y sea consciente que el único lugar seguro es bajo Su  protección. Ahora repita la siguiente oración basada en las Escrituras.

Padre, en el nombre de Jesús, te agradezco por velar que Tu Palabra se cumpla.

Te alabo porque me permites habitar en el lugar secreto del Altísimo, y porque me ayudas a permanecer estable e inamovible bajo la sombra del Todopoderoso –cuyo poder ningún enemigo puede resistir–. Declaro que ¡Tú eres mi refugio y mi fortaleza, mi Dios en quien me apoyaré y confiaré!

Tú me libras del lazo del cazador y de la peste destructora, me cubres con Tus plumas, y  bajo Tus alas permanezco seguro y encuentro refugio; pues escudo y adarga es Tu verdad.

Padre, Tú eres mi firme y fuerte confianza. Tú me libras de caer en cualquier  trampa o peligro oculto; además, me infundes seguridad y tranquilidad. Sé que me guardarás en completa paz porque en Ti medito.

Te agradezco porque al acostarme dormiré en paz, pues Tú me cuidas y me das seguridad.

No temeré al terror de la noche ni a la saeta (las calumnias y planes del maligno) que vuele de día ni pestilencia que aceche en la oscuridad ni destrucción o muerte repentina que sorprenda al mediodía.

Caerán mil a mi lado y diez mil a mi derecha, pero no se acercarán a mí. Solamente seré un espectador ––inalcanzable, pues habitaré en el lugar secreto del Altísimo–– mientras observo la paga del impío.

Porque Tú eres mi refugio, Señor, y el Altísimo el lugar de mi habitación; no vendrá mal en mi contra ni ninguna plaga se acercará a mi morada. Pues Tú le ordenarás a Tus ángeles que me defiendan, me acompañen y me guarden en todos mis caminos de obediencia y servicio. Ellos acampan a mi alrededor, y me llevan en sus manos para que mis pies no tropiecen en piedra.

Pisaré al león y a la víbora; y hollaré al cachorro del león y de la serpiente. Tú me librarás porque he puesto mi amor en Ti. Me exaltarás gracias al conocimiento y entendimiento que poseo del poder de Tu nombre.

He experimentado Tu misericordia, Tu amor y Tu bondad. Yo dependo y confío en Ti, sabiendo que nunca me dejarás ni me desampararás. Te invocaré y Tú me responderás. Estarás conmigo en los tiempos de dificultad. Me librarás y me honrarás. ¡Me saciarás de larga vida y me mostrarás Tu salvación! Amén.

Continúe fortaleciéndose y meditando en esta oración, la cual fue diseñada para usted y sus seres queridos.

Declararla a diario permitirá que la Palabra, concerniente a su protección, penetre en su espíritu.

 

Versículos de referencia: Jeremías 1:12; Salmos 91:1-16, 112:7, Proverbios 3:26, Proverbios 3:23-24, Isaías 26:3, Salmos 3:5, 4:8, 127:2, 34:7.

Una oración por nuestro gobierno

                  En 1 Timoteo 2:1-3 leemos que debemos orar, interceder y dar gracias por los reyes y por los que ocupan puestos de autoridad. Éste es un mandato del Señor para todo creyente. Orar por líderes que le teman a Dios es beneficioso para el plan y propósito divino de nuestra nación. En la Biblia se afirma que el corazón de un rey está en la mano del Señor, y Él puede cambiarlo como desee; por tanto, sus oraciones son importantes. A continuación le mostramos un ejemplo de una confesión que puede repetir al momento de orar por su nación y sus líderes. Ore con fe, creyendo; y recuerde que Dios vela porque Su Palabra se cumpla (Jeremías 1:12).

            Padre, te presento las necesidades de nuestro gobierno, y te pido que bendigas nuestra nación a través de líderes piadosos. Glorifico el nombre de Jesús, y declaro que Él es el Señor de esta nación.

            Padre, oro de acuerdo con 1 Timoteo 2:1-3:  «Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador».

            Oro en el nombre de Jesús, por nuestro Presidente, por el Vicepresidente, por todo el Gabinete, por el Ministro de justicia y por los jueces de la Corte Suprema de Justicia; a fin de que reciban la sabiduría que viene de lo alto y puedan obedecerla, de esa manera el poder de Dios fluirá en sus vidas. Oro para que los miembros del Congreso de la nación y los ministros hallen Tu paz y Tu dirección. También para que esos hombres y mujeres actúen y gobiernen conforme a Tu Palabra. Si una casa está dividida contra sí misma, no permanece; por tanto, oro por ellos, a fin de que se unan en justicia por el bien de la nación.

            Cubre todas las fuerzas policiales y militares con Tu protección. Te pido que brindes consejo y sabiduría a los jueces de esta nación. En el nombre de Jesús, oro para que Tu reino de justicia sea manifestado en los corazones de todos aquellos que se encuentran en autoridad.

Padre, en Tu Palabra se nos indica que oremos por la paz de Jerusalén; pues los que aman a esa nación, serán prosperados. Señor Jesús, Tú amas a Jerusalén y lloraste por ella; por tanto, yo también la amo. Oro para que esta nación reciba El Shalom de Dios, lo cual trae plenitud —es decir, sin que nada le falte, ni esté incompleto––. Oro para que ningún líder de nuestra nación tome decisiones que puedan perjudicar a Jerusalén. Y en el nombre de Jesús, te pido que reveles Tu perfecta voluntad a todos los líderes de Israel. Asimismo, te ruego que te reveles a cada persona. Gracias, Padre, por escuchar mis oraciones, las cuales se alinean de acuerdo con Tu voluntad. Recibo la respuesta a cada una de éstas, en el nombre de Jesús. Amén.

 

Referencias bíblicas: 1 Timoteo 2:1-3; Salmos 122:6; Marcos 3:25; Proverbios 21:1; 1 Juan 5:14-15.

1Ti 2:1  Exhorto ante todo,  a que se hagan rogativas,  oraciones,  peticiones y acciones de gracias,  por todos los hombres;

1Ti 2:2  por los reyes y por todos los que están en eminencia,  para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.

1Ti 2:3  Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,

1Ti 2:4  el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

Psa 122:6  Pedid por la paz de Jerusalén;

 Sean prosperados los que te aman.

Mar 3:25  Y si una casa está dividida contra sí misma,  tal casa no puede permanecer

Pro 21:1  Como los repartimientos de las aguas,

 Así está el corazón del rey en la mano de Jehová;

 A todo lo que quiere lo inclina.

1Jn 5:14  Y esta es la confianza que tenemos en él,  que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,  él nos oye.

 

1Jn 5:15  Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos,  sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Una oración por quienes desean tener hijos


Usted tiene el derecho de creerle a Dios por todo lo que Él ha prometido en Su Palabra. En Salmos 127:3, se afirma: «He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre»; y en Salmos 84:11, leemos: «…no quitará el bien a los que andan en integridad». También, en Salmos 113:9 se declara: «El que hace habitar en familia a la estéril, que se goza en ser madre de hijos…»; y en Éxodo 23:26 se afirma: “No perderán a sus hijos en aborto ni serán estériles en su tierra…” ([Traducción libre de The Amplified Bible]).

Además de enfocarnos en estos versículos, recordemos que Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:34). 

Los niños son un derecho del matrimonio en el pacto con Dios (Deuteronomio 28:11). Cimentados en la Palabra, nos ponemos de acuerdo con usted por el deseo de su corazón de tener un hijo propio. El Señor cumplirá Su propósito en usted (Salmos 138:8).

La Palabra de Dios es siempre Su voluntad. Hemos incluido una oración y citas bíblicas que lo ministrarán, mientras permanece firme en la Palabra. Cuando se apodere de esos versículos en su vida de oración, puede estar seguro de que está orando según la voluntad del Señor. En 1 Juan 5:14-15 leemos: «Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho».

¡Creemos con usted!

Padre, como hijos Tuyos, venimos ante Ti y te recordamos que hemos sido redimidos de la maldición de la ley, y que Tú nos has prometido que recibiremos todas las bendiciones de Abraham. Tenemos un pacto contigo, y permanecemos a la expectativa de que cumplas sus condiciones.

Padre, deseamos tener un bebé, y como en Tu Palabra se afirma que los hijos son un regalo Tuyo; entonces esperamos tener un bebé normal y saludable. __________ ya fue redimida de la maldición; por tanto, esperamos que ella lo lleve en su vientre durante el periodo completo de gestación. En Tu Palabra se asegura que bendecirás el fruto de su vientre, y también prometes de que no abortará ni será estéril; y que la cuidarás durante el parto natural. Como ya no vive bajo la maldición, ella podrá dar a luz como lo planeaste al principio para Eva: sin dolor o sufrimiento, ni punzadas ni espasmos. Por tanto, creemos que el bebé nacerá rápido y sin dolor; asimismo que ella sentirá las contracciones, pero sin molestias. Además, según lo que se afirma en Tu Palabra, gozará de un excelente embarazo, sin malestares.

Gracias, Padre, por escuchar y responder a nuestras oraciones; y porque fielmente apresuras Tu Palabra para que se cumpla. Sabemos que has enviado a Tus ángeles para que nos acompañen, defiendan y protejan en todos nuestros caminos.

Satanás, escucha la Palabra de Dios que sale de nuestros labios: Te ordenamos que quites tus manos de nosotros, los hijos de Dios, en el nombre de Jesús. Rompemos todas las obras que has maquinado en contra nuestra, y te prohibimos que estorbes de cualquier manera este embarazo o el nacimiento del bebé. Te atamos diablo, y por la Palabra de Dios declaramos que cualquier cosa que atemos en esta Tierra, es atada en el cielo. Y desatamos la paz de Dios, a fin de que inunde nuestros corazones, en el nombre de Jesús. Gracias, Señor, por escuchar  y responder a nuestras peticiones. Te amamos, te lo agradecemos y esperamos ver a este pequeño amado que Tú has escogido especialmente para nosotros.

 

 

Una oración para ser libre de temores

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En toda la Biblia se nos insta a no tener miedo. No es la voluntad de Dios que vivamos ansiosos o temerosos. Él es poderoso; por tanto, puede protegerlo a usted, a su familia y a todos los que confían en Su Palabra. Recuérdele a Dios Sus promesas, y sea consciente que el único lugar seguro es bajo Su  protección. Ahora repita la siguiente oración basada en las Escrituras.

Padre, en el nombre de Jesús, te agradezco por velar que Tu Palabra se cumpla.

Te alabo porque me permites habitar en el lugar secreto del Altísimo, y porque me ayudas a permanecer estable e inamovible bajo la sombra del Todopoderoso –cuyo poder ningún enemigo puede resistir–. Declaro que ¡Tú eres mi refugio y mi fortaleza, mi Dios en quien me apoyaré y confiaré!

Tú me libras del lazo del cazador y de la peste destructora, me cubres con Tus plumas, y  bajo Tus alas permanezco seguro y encuentro refugio; pues escudo y adarga es Tu verdad.

Padre, Tú eres mi firme y fuerte confianza. Tú me libras de caer en cualquier  trampa o peligro oculto; además, me infundes seguridad y tranquilidad. Sé que me guardarás en completa paz porque en Ti medito.

Te agradezco porque al acostarme dormiré en paz, pues Tú me cuidas y me das seguridad.

No temeré al terror de la noche ni a la saeta (las calumnias y planes del maligno) que vuele de día ni pestilencia que aceche en la oscuridad ni destrucción o muerte repentina que sorprenda al mediodía.

Caerán mil a mi lado y diez mil a mi derecha, pero no se acercarán a mí. Solamente seré un espectador ––inalcanzable, pues habitaré en el lugar secreto del Altísimo–– mientras observo la paga del impío.

Porque Tú eres mi refugio, Señor, y el Altísimo el lugar de mi habitación; no vendrá mal en mi contra ni ninguna plaga se acercará a mi morada. Pues Tú le ordenarás a Tus ángeles que me defiendan, me acompañen y me guarden en todos mis caminos de obediencia y servicio. Ellos acampan a mi alrededor, y me llevan en sus manos para que mis pies no tropiecen en piedra.

Pisaré al león y a la víbora; y hollaré al cachorro del león y de la serpiente. Tú me librarás porque he puesto mi amor en Ti. Me exaltarás gracias al conocimiento y entendimiento que poseo del poder de Tu nombre.

He experimentado Tu misericordia, Tu amor y Tu bondad. Yo dependo y confío en Ti, sabiendo que nunca me dejarás ni me desampararás. Te invocaré y Tú me responderás. Estarás conmigo en los tiempos de dificultad. Me librarás y me honrarás. ¡Me saciarás de larga vida y me mostrarás Tu salvación! Amén.

Continúe fortaleciéndose y meditando en esta oración, la cual fue diseñada para usted y sus seres queridos.

Declararla a diario permitirá que la Palabra, concerniente a su protección, penetre en su espíritu.

 

Versículos de referencia: Jeremías 1:12; Salmos 91:1-16, 112:7, Proverbios 3:26, Proverbios 3:23-24, Isaías 26:3, Salmos 3:5, 4:8, 127:2, 34:7.

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Una oración para recibir sanidad y ejercer su fe

Si está preparado para recibir su sanidad, o si sólo desea liberar su fe para mantener su salud y vivir bien, la puede obtener ahora.

Jesús es su Sanador. Como creyente, le corresponde confesar y actuar. Declare en voz alta: Jesús es mi Sanador. Él llevó mis enfermedades, padecimientos y dolencias. Y estoy a la expectativa de recibir mi sanidad ahora. Repita lo siguiente en fe y expréselo con todo su corazón. ¡Acéptelo y créalo!

Padre, la Palabra que he escuchado y confesado es el poder de Dios para recibir mi salvación. Yo confieso a Jesucristo como el Señor de mi vida espíritu, alma y  cuerpo. Ahora recibo el poder del Padre que me da plenitud, sanidad, liberación, salvación y salud. Yo actúo conforme a la Palabra de Dios y recibo Su poder.

Enfermedad y dolor los rechazo en el nombre de Jesús. Ustedes no son la voluntad de Dios para mí. Yo aplico la Palabra en contra suya. No las toleraré en mi vida. ¡Fuera de mi presencia ahora mismo! Y no permitiré que vuelvan a agobiarme.

Recibí sanidad y plenitud. Jesús me hizo libre. Los días de enfermedad y dolencia han terminado.

Soy salvo y sano. El poder de la enfermedad sobre mi vida ha sido destruido para siempre. Jesús llevó mi enfermedad, mi debilidad; y sufrió mi dolor: ¡ahora soy libre!

La enfermedad, el pecado, el temor y las adicciones malignas ya no señorearán sobre mí.

He sido redimido de la maldición y recibo la bendición. Proclamo mi libertad en el nombre de Jesús. El evangelio es el poder de Dios para mi salvación. Lo recibo. Actúo conforme a éste. Soy sano en el nombre de Jesús. ¡Amén!

 

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Una oración por nuestras escuelas

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La situación del sistema educativo parece que no tiene esperanza; sin embargo, cuando algo se ve de esta manera representa la evidencia de un problema espiritual. No obstante, la esperanza puede empezar a obrar en estas circunstancias. La esperanza es una fuerza espiritual que se fortalece más y más, al mantenernos firmes en ella. La fe también comienza a obrar en estas circunstancias.  «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve» (Hebreos 11:1). También la paciencia empieza a obrar en estas circunstancias. El término paciencia significa: “Ser constante o ser el mismo siempre”. Mientras los creyentes ejercen estas tres fuerzas espirituales, la Palabra puede cambiar el rumbo de la educación de nuestro país.

¡Nuestro Dios es bueno!  Él transformó la esclavitud de Judá y de Israel en bendición, luego los restauró como al principio (Jeremías 33:7). Y Él puede hacer lo mismo en nuestras escuelas.

Repita esta oración de fe, y póngase de acuerdo con la Palabra, a fin de restaurar  los principios bíblicos en todos los niveles educativos.

Dios todopoderoso, me pongo de acuerdo con Tu Palabra y con lo que Tú una vez estableciste para la educación de nuestro país. Desato mi esperanza y mi fe en Tu Palabra. Y con paciencia espero que Tu gloria se manifieste en todas las escuelas de  nuestra nación.

Vengo ante Ti a pedirte por los estudiantes, educadores y administradores de todo el sistema educativo. Señor Jesús, te pido que restaures el honor, la integridad, la virtud y la paz en las aulas de España. Declaro lo que dice en Isaías 54:13: «Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos». Cada vez que escuche un reporte de violencia y terror en nuestras escuelas, declararé a gran voz: ¡Nuestros niños serán enseñados por el Señor y grande será la paz y la unción que estará sobre ellos! Señor Jesús, Tú y yo sabemos que los educadores y los administradores no pueden enseñar y dirigir nuestras escuelas sin Ti y Tu unción. Así que intercedo y doy gracias por aquellos a quienes Tú has colocado en posiciones de autoridad y responsabilidad en nuestros centros educativos. Creo que Tu unción está en ellos y sobre ellos. No esperaré hasta ver al Espíritu de Dios actuar en esta situación. ¡Desde AHORA empiezo a hacer mi confesión! Uno mi fe con aquellos que también están orando y creyendo por la sabiduría, el honor, el poder, y la gloria de Dios, a fin de que sea manifestada en nuestro sistema educativo.

¡Estoy desatando mi fe por el bienestar de la próxima generación! Señor Jesús, te agradezco por la obra redentora que realizas en nuestras escuelas y en las personas que las dirigen. Los estudiantes y los profesores están en Tu corazón y también en el mío. ¡Nuestras escuelas serán motivo de gozo, de alabanza y de gloria ante todas las naciones del mundo! Las naciones temblarán y temerán a Dios por toda la bondad, la paz, la prosperidad, la seguridad y la estabilidad que Tú has provisto. En el nombre de Jesús, amén.

 

 

Una oración por empleo

 

 Nuestro Padre celestial está muy interesado en su vida y desea lo mejor para usted. Su voluntad es que prospere y tenga salud, así como prospera su alma (3 Juan 2). Es importante que reconozca que Dios no está limitado a suplir su necesidad o a bendécirlo sólo a través de su salario. Recuerde que Él es su Padre y su fuente de provisión.

Déle a la Palabra el primer lugar en su vida. Obedezca las instrucciones que Dios estableció en Josué 1:8: «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien».

Unimos nuestra fe con la suya mientras usted ora lo siguiente:

Padre, en el nombre de Jesús, busco Tu sabiduría y confío en que Tú me guías a encontrar un mejor empleo. Viviré conforme a la misericordia y a la verdad, y no me apoyaré en mi propio entendimiento. Gracias por darme Tu favor y por abrir una puerta que nadie puede cerrar.

De acuerdo con Tu Palabra, es mi deseo vivir libre de deudas y no deberle nada a nadie, sino sólo el amarlo. Estoy dispuesto a trabajar con mis propias manos para no carecer de nada. Te alabo porque es Tu voluntad que yo sea autosuficiente en el área financiera, y así tener abundancia para suplir mis necesidades y dar generosamente a otros.

Padre, no seré impaciente ni estaré ansioso por nada, pues Tu paz habita en mi corazón y en mi mente. Mi confianza, mi bienestar y mi esperanza se encuentran en Tu provisión; pues Tú eres mi fuente. Te agradezco por suplir mi necesidad de empleo según Tus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

 

Referencias bíblicas: Proverbios 3:3-5; Apocalipsis 3:8; Salmos 5:12; Romanos 13:8; 1 Tesalonicenses 4:11-12; 2 Corintios 9:8; Filipenses 4:6-7; 2 Corintios 1:3; Filipenses 4:19.

Pro 3:3  Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;

 Atalas a tu cuello,

 Escríbelas en la tabla de tu corazón;

Pro 3:4  Y hallarás gracia y buena opinión

 Ante los ojos de Dios y de los hombres.

Pro 3:5  Fíate de Jehová de todo tu corazón,

 Y no te apoyes en tu propia prudencia.

Rev 3:8  Yo conozco tus obras;  he aquí,  he puesto delante de ti una puerta abierta,  la cual nadie puede cerrar;  porque aunque tienes poca fuerza,  has guardado mi palabra,  y no has negado mi nombre.

Psa 5:12  Porque tú,  oh Jehová,  bendecirás al justo;

 Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Rom 13:8  No debáis a nadie nada,  sino el amaros unos a otros;  porque el que ama al prójimo,  ha cumplido la ley.

1Th 4:11  y que procuréis tener tranquilidad,  y ocuparos en vuestros negocios,  y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado,

1Th 4:12  a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera,  y no tengáis necesidad de nada.

2Co 9:8  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia,  a fin de que,  teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente,  abundéis para toda buena obra;´

Php 4:6  Por nada estéis afanosos,  sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,  con acción de gracias.

Php 4:7  Y la paz de Dios,  que sobrepasa todo entendimiento,  guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

2Co 1:3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  Padre de misericordias y Dios de toda consolación,

 

Php 4:19  Mi Dios,  pues,  suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

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Una oración por aquellos que predican el evangelio

En la Biblia leemos: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos (aquellos que viven en rectitud delante de Dios), y Sus oídos están atentos a sus oraciones” (1 Pedro 3:12,. Y también se afirma: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Hebreos 4:16). Confiese la Palabra sobre la vida de los pastores, de los predicadores, de los evangelistas y de todos aquellos que predican el evangelio. Este principio lo encontramos en la Biblia; y según Jeremías 1:12, Dios se apresura a cumplir Su Palabra.

Padre, en el nombre de Jesús, oro y confieso que el Espíritu Santo reposa sobre ________ con espíritu de sabiduría, entendimiento, conocimiento y con el temor del Señor. Oro para que Tu Espíritu repose sobre la vida de ________; a fin de que sea pronto para entender. Pues Tú, Señor, le has ungido y capacitado para predicar el evangelio a los humildes, a los pobres, a los ricos y a los afligidos. Tú has enviado a ________ para sanar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos —tanto física  como espiritualmente—, y para abrir las prisiones y los ojos de quienes viven atados.

Toda la gente declarará que ___________ es un (a) ministro (a) del Señor, puesto que la Palabra que él/ella habla, es el poder y la manifestación del Espíritu Santo.

Oro y creo que ningún arma forjada contra  _________ prosperará, y que toda lengua que se levante en contra de él/ella  en juicio se demostrará que está equivocada.

Oro para que Tú prosperes a _________ espiritual, mental, física, financiera y socialmente; y en toda abundancia. Declaro que _________ se mantiene y sigue las sanas enseñanzas de fe y amor, las cuales nos pertenecen por medio de Cristo Jesús. _________ atesora con sumo cuidado la verdad que le ha sido encomendada por el Espíritu Santo, el cual mora en su interior. Señor, creo y declaro que Tú le concedes a________ la libertad de predicar con denuedo, y que al abrir sus labios para difundir el evangelio a las personas, lo hará con valor y coraje. Por medio de esta oración confieso mi apoyo a _________ y oro por él/ella constantemente. Hablaré solamente palabras que edifiquen a _________.

Continuaré intercediendo por él/ella, declaro y oro por bendiciones sobre su vida. En el nombre de Jesús.

Versículos de referencia: Isaías 11:2-3, 61:1, 6, 54:17; 2 Timoteo 1:13-14; Efesios 6:19, 4:29.

 

Isa 11:2  Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová;  espíritu de sabiduría y de inteligencia,  espíritu de consejo y de poder,  espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

Isa 11:3  Y le hará entender diligente en el temor de Jehová.  No juzgará según la vista de sus ojos,  ni argüirá por lo que oigan sus oídos;

Isa 61:1  El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí,  porque me ungió Jehová;  me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos,  a vendar a los quebrantados de corazón,  a publicar libertad a los cautivos,  y a los presos apertura de la cárcel;

Isa 61:2  a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová,  y el día de venganza del Dios nuestro;  a consolar a todos los enlutados;

Isa 61:3  a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza,  óleo de gozo en lugar de luto,  manto de alegría en lugar del espíritu angustiado;  y serán llamados árboles de justicia,  plantío de Jehová,  para gloria suya.

Isa 61:4  Reedificarán las ruinas antiguas,  y levantarán los asolamientos primeros,  y restaurarán las ciudades arruinadas,  los escombros de muchas generaciones.

Isa 61:5  Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas,  y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores.

Isa 61:6  Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová,  ministros de nuestro Dios seréis llamados;  comeréis las riquezas de las naciones,  y con su gloria seréis sublimes.

 

Isa 54:17  Ninguna arma forjada contra ti prosperará,  y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.  Esta es la herencia de los siervos de Jehová,  y su salvación de mí vendrá,  dijo Jehová.

 

 

2Ti 1:13  Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste,  en la fe y amor que es en Cristo Jesús.

2Ti 1:14  Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

 

Eph 6:19  y por mí,  a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,

 

Eph 4:29  Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,  sino la que sea buena para la necesaria edificación,  a fin de dar gracia a los oyentes.

 Ministerios Kennet copeland

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