Padre rompe toda cadena generacional, que sigue sobre nosotros, lo que empezó antes de mí, no tiene derecho a seguir en mí.

Hoy me levanto en tu nombre y cierro las puertas a todo ciclo generacional Que no lleva tu sello, corto el dolor heredado con patrones que repiten, una ruina temor y división.  Cancelo palabras malditas hábitos ocultos

Cadenas que pasaron de sangre en sangre,  pero se detienen hoy conmigo, señor, con el poder de Jesús. 

T ú me llamaste, a libertad y donde está tu Espíritu, allí hay libertad

No habrá repetición, porque habra redención.

 Sana la raíz Señor,  No solo los frutos

Restaura lo que se rompió en generaciones pasadas.  Hazme una columna firme para mi casa.

Que en mi empiece algo nuevo,  Santo y limpio. Lo que recibo de ti, eso pasa a los míos. Generacionalmente. Y lo que no viene de ti termina hoy. Yo lo corto, en tu nombre Jesús. AMEN

.-Si esta oración te bendijo: 

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Señor, tu Palabra promete: "Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad" (Éxodo 23:25). Padre, quiero servirte con honradez y obediencia, porque tu Palabra promete: "Si prestas atención a estas normas, y las cumples y las obedeces, entonces el Señor tu Dios cumplirá el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados .. , Bendito serás, más que cualquier otro pueblo; no habrá entre los tuyos hombre ni mujer estéril, ni habrá un solo animal de tus ganados que se quede sin cría. El Señor te mantendrá libre de toda enfermedad y alejará de ti las horribles enfermedades que conociste en Egipto" (Deuteronomio 7:12-15). Señor, cuando anduviste por la tierra fuiste "por toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente" (Mateo 4:23). Anda hoy con mi familia y mis seres queridos. Señor "sana toda enfermedad y dolencia" que intente afligir a mis seres amados, por tu santo poder. Padre, dame una fe tan firme como la del leproso que "vino y te adoró", al decir. "Señor, si quieres puedes limpiarme". Tu Palabra dice que de inmediato: "Jesús extendió la mano y tocó al hombre. -Sí quiero -le dijo-o ¡Queda limpio! Y al instante quedó sano de la lepra" (Mateo 8:2-3). La enfermedad del leproso sanó a causa de su fe. Jesús, tú eres el Gran Médico. Tu vida en la tierra estuvo marcada por milagros de sanidad. Cuando un centurión te pidió que sanaras a su sirviente que estaba enfermo en su casa, dijiste: "Iré a sanarlo". Pero el hombre tenía tanta fe en tu poder, que dijo: "Basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano" y honraste su fe diciéndole: "¡Ve! Todo se hará tal como creíste". Y en esa misma hora, aquel siervo quedó sanó (Mateo 8:5-13). Jesús, cuando visitaste la casa de Pedro, viste a su suegra "en cama, con fiebre". Le tocaste "la mano y la fiebre se le quitó; luego ella se levantó" y comenzó a servirte (Mateo 8:14-15). ¡Qué médico tan maravilloso eres, Señor!

                 .-Señor, ayúdame a ser como aquellos que creían tanto en tu poder para sanar, que te "llevaban muchos endemoniados", y con una sola palabra expulsabas a los espíritus, y sanabas a todos los enfermos (Mateo 8:16). Eres en verdad el Gran Médico, que "tomó sobre sí nuestras enfermedades y cargó con nuestras dolencias". Señor, en tu infinita sabiduría sabes que no son solamente nuestros cuerpos los que necesitan tu toque sanador, sino que nuestras almas también te necesitan. Cuando te trajeron a un paralítico para que sanaras su cuerpo primero sanaste su espíritu, al perdonarle sus pecados y luego le dijiste: "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".

                                 .-Y el hombre se levantó y se fue a su casa (Mateo 9:7). Señor, cuando los fariseos les preguntaron a tus discípulos por qué te sentabas a comer con recaudadores de impuestos y pecadores, les dijiste: "No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos. Pero vayan y aprendan lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio" (Mateo 9:12-13). Ayúdame a entender que con misericordia, me has llamado y sanado física y espiritualmente. Señor, tu poder sanador es tan potente, que puede levantar a los muertos. Cuando fuiste a la casa del funcionario y viste que su hija había muerto y que la multitud ya estaba siguiendo su tradición de duelo, les dijiste: "Váyanse. La niña no está muerta, sino dormida". Y la niña "se levantó" (Mateo 9:23-24). Creeré en tu poder para sanar y resucitar a los muertos, Señor, y no dudaré de tu palabra. Señor, cuando dos ciegos te siguieron y te pidieron que los sanaras, les preguntaste: "¿Creen que puedo sanarlos?". "Sí, Señor", respondieron.  y les tocaste los ojos y los sanaste. Que nunca olvide las palabras que les dijiste: "Se hará con ustedes conforme a su fe" (Mateo 9:27.30). ¡Aumenta mi fe, Señor, para creer en lo imposible! Señor, ibas por "todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia" (Mateo 9:35). Tuviste compasión de la gente y dijiste que "estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor" (v. 36). Así como entonces, Señor, "la mies es mucha, pero los obreros son pocos". Envíame como obrero a tu mies, Señor. Ayúdame a comunicar la nueva de tu poder para sanar y salvar. Cuando llamaste a tus doce discípulos, Señor, les diste "autoridad para expulsar a los espíritus malignos y sanar toda enfermedad y toda dolencia" (Mateo 10:1). Ayúdame a entender que me has llamado a ser tu discípulo y que me has dado el mismo poder para echar fuera demonios y hasta al maligno espíritu de Belial, y para sanar a los enfermos. Señor, les dijiste a tus discípulos: "Dondequiera que vayan, prediquen este mensaje: El reino de los cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente" (Mateo 10:7-8). Soy tu discípulo y obedeceré tu orden de ir. Padre, ayúdame a entender que cuando sirvo al prójimo te estoy ministrando a ti. Cuando los discípulos te preguntaron: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?", tu respuesta fue la misma que me das a mí: Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí" (Mateo 25:37-40). Padre, en tu Palabra has dado una maravillosa promesa a los que creen en ti. Demostraste que tu poder era mayor que el del maligno Belial, porque a los que son salvos les prometiste: "Quien cree en mí podrá hacer cosas maravillosas. En mi nombre, echarán demonios y hablarán nuevas lenguas. Las serpientes no les morderán y beberán veneno y nada les pasará. Sanarán a los enfermos imponiéndoles las manos". Padre, dame un espíritu como el de Pedro que, después de ser lleno de tu Espíritu Santo estaba tan lleno de tu poder que "hasta sacaban a los enfermos a las plazas y los ponían en colchonetas y camillas para que, al pasar Pedro, por lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos" (Hechos 5:14-16). Señor, dame la confianza que tenía Pedro de saber que había sido lleno con tu poder para sanar. Cuando vio a un hombre que había pasado los últimos ocho años en cama, le dijo: "[Iesucrísto te sana. Levántate y tiende tu cama!". Y el hombre se levantó enseguida (Hechos 9:33-34). Padre, cuando una maravillosa mujer griega de Jope que "se esmeraba en hacer buenas obras y en ayudar a los pobres ... enfermó y murió", tus seguidores mandaron a buscar a Pedro para que viniera a sanarla. Después de hacer salir a los que lloraban su muerte, Pedro le dijo: "Tabita, ¡levántate!". Cuando abrió los ojos y vio a Pedro, se sentó y él la tomó de la mano y la ayudó a levantarse (Hechos 9:36-41). Esta historia me enseña a ocuparme de ayudar a los demás, puesto que siempre te ocuparás de mí. Como a Pedro, Señor, también a Pablo le diste poder para sanar. Tu Palabra nos dice: "Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo, a tal grado que a los enfermos les llevaban pañuelos y delantales que habían tocado el cuerpo de Pablo, y quedaban sanos de sus enfermedades y los espíritus malignos salían de ellos" (Hechos 19:11-12). Dame tu poder sobrenatural para sanar también y permite que sane a los enfermos y eche al espíritu de Belial que hoy está operando en nuestro mundo. Padre, tu glorioso poder para sanar protegió incluso a Pablo de la mordida de una serpiente peligrosa. Él se sacudió la serpiente, asimismo tenemos  poder para sacudirnos el espíritu de Belial. Fue un testimonio tan poderoso para todos los que estaban allí, que le dio a Pablo la oportunidad de sanar a los enfermos de la isla (Hechos 28:3-9). Que tu poder sanador obre en mí para que pueda ser un poderoso testigo de tu poder y tu gloria. Padre, tu Palabra nos ordena: "¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz" (Santiago 5:14-16). ¡Qué maravillosa promesa nos has dado, Señor!: "La oración de fe les sanará y Jesús les levantará. Y si han pecado, serán perdonados, sanados por dentro y por fuera" (Santiago 5:16).

Padre Celestial, vengo en representación de mi línea generacional y en nombre de mi propia vida. Te doy gracias por Tu promesa que “ninguna arma forjada en contra mía prosperará y toda lengua que se levante contra mí en juicio, será condenada”. Entiendo Tu promesa de que si equivocadamente juzgamos o condenamos sin misericordia, también vamos a ser juzgados o condenados. Por lo tanto,

Espíritu Santo te pido que me ayudes a examinar mi propio corazón para que pueda ver y recordar mis juicios hacia otros cristianos. Ayúdame a hacer una lista de las personas que lastimé, y aún de aquellas que no supieron de mis críticas o condenaciones. Padre, ayúdame a encontrar y eliminar todos los pensamientos de amargura y juicios, declaraciones que lastimaron el corazón de otras personas, y también elimina toda maldición que he hablado, incluyendo todas las oraciones asociadas que no iban de acuerdo con Tu voluntad.

Padre, yo me arrepiento por aquellos que nosotros maldecimos y asesinamos con nuestras palabras de venganza, calumnia, chisme, y juicios impíos, en el cuerpo de Cristo; incluyendo declaraciones negativas de necesidad, prosperidad cero y condenación a otros cristianos, y especialmente contra los miembros de nuestra propia familia. También me arrepiento específicamente por aquellos juicios hechos desde nuestras posiciones de liderazgo dentro de Tu cuerpo como pastores, maestros, apóstoles, profetas y evangelistas; justificándonos a nosotros mismos defensivamente por alguna ofensa recibida, o por celos, o algunas diferencias de teología, y malentendidos. Señor, hemos pecado con nuestras palabras y pensamientos, invocando maldiciones abriendo la puerta a consecuencias sobre nosotros mismos y sobre la vida de otros. Por favor Señor, perdónanos.

Padre, yo confieso que con la mayoría de estos juicios, hemos mantenido vivas nuestras listas de ofensas o de enojos, justificando nuestras respuestas equivocadas hechas con racionalizaciones intencionales y obstinadas que hacían más grandes y más profundas las heridas, en lugar de sanarlas en primera instancia. Yo reconozco que no hemos sido misericordiosos y hemos juzgado lo externo primeramente, sin recordar que Tu bondad ve los corazones de los demás y lo mucho que Tú los amas. Peor aún, aquellos que juzgamos eran cristianos, por lo que hemos invocado maldiciones y condenación sobre Ti y Tu Cuerpo. Porque yo también estoy en Cristo, y confieso que como hemos juzgado a otros, seremos y hemos sido juzgados. Padre, me arrepiento de todo esto y te pido perdón. Señor por favor perdónanos, perdónanos Señor te lo pido de nuevo, perdonamos por todo el daño que causamos a Tu familia -especialmente a Tus líderes y a Tus seguidores, así como a todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Señor Jesús, te pido, que resistas estas maldiciones que declaramos, ya sea consciente o inconsciente, y las remuevas de nosotros.

Padre, por favor, haz que Tu reino se acerque, y que desconéctanos a ambos, a los que hemos ofendido y a nosotros de todas las maldiciones y las consecuencias asociadas con la amargura, la falta de perdón, la desconfianza, contiendas, odio, celos, manipulación y demencia. Padre, por favor desconéctanos de todo eso.

Padre, en el nombre de Jesús, yo me alineo contigo para romper todos los lazos espirituales impíos entre la persona ofendida y nuestras vidas. Yo renuncio, te pido, y tomo la decisión de desconectarme de todas las asociaciones no sanas, amistades almáticas, también de todas las alineaciones que se hicieron entre los individuos y nuestras líneas familiares. Yo los libero en tus manos y pido Tus bendiciones sobre ellos y sobre mis líneas familiares. Por favor, sana todas las heridas que hemos causado a otros y haz que Tu reino destruya todos los demonios que hemos desatado. Por favor, libera sobre los ofendidos y sus líneas familiares cada bendición que ha sido bloqueada o detenida a causa de nuestros pecados verbales e iniquidad.

Padre, por favor ayúdame a hablar bendición sobre las personas en Tu cuerpo que maldijimos o herimos por medio de palabras y acciones impías. Ayúdame a revertir esas maldiciones, hablando bendiciones sobre aquellos en mi lista.

(Ponga el nombre y repítalos cuantas veces sea necesario: ‘nombre’, te bendigo en el nombre de Jesús con esta bendición, esta bendición y esta otra bendición.) En el Nombre de Jesús, yo bendigo y hablo vida para sanar las heridas que hemos creado en sus espíritus, almas y cuerpos. Te pido Espíritu Santo que nos ayudes a restaurar la unidad divina, a caminar en amor, a bendecirles, a hacerles el bien, y orar por todas estas personas y sus familias.

Padre, Tu ves toda maldición cristiana, juicio y condenación lanzada hacia mi línea familiar y hacia mi vida. Por favor, perdona a cada uno de los miembros de Tu cuerpo, que invocaron esas maldiciones y palabras asesinas sobre nosotros, incluyendo todas las oraciones fuera de Tu voluntad. Por favor, te pido que los perdones por haberse asociado con pensamientos de maldad que llegaron a sus mentes disfrazados como si sus propios pensamientos. Por favor, perdónalos por toda venganza, envidia, celos, control, orgullo y manipulación religiosa, así como todo pecado posterior, incluyendo calumnias, chismes y murmuraciones. Padre, por favor perdónalos. Yo elijo perdonar y te pido que nos desconectes de todas las ataduras, conexiones, alineaciones y asociaciones que resultaron como consecuencia de esto. Por favor, desconéctanos, sánanos y restáuranos de todas las armas del mal que nos apuñaló por la espalda o nos hirió en cualquiera de las dimensiones; sana a nuestros ofensores de los efectos de todas las armas que vinieron sobre ellos por juzgarnos y maldecirnos; y sánanos con Tu aliento y vida en todas las dimensiones de nuestro espíritu, alma y cuerpo.

Padre, estas maldiciones tienen un efecto en los corazones de los ofensores, así como en los nuestros, al retenernos y alejarnos de Ti; nos distanciamos entre sí y nos distanciamos también de Ti, nos hacen sentir como servidores distantes o huérfanos que se relacionan contigo a distancia. Nos detienen de descansar en nuestras identidades, como los que están sentados junto a Ti en Cristo en los lugares celestiales, y también limitan nuestra capacidad de experimentar a Cristo morando en nosotros, aquí en la tierra a través del ministerio del Espíritu Santo. Nos impiden la realización plena de nuestra verdadera identidad como hijos (as) amados, y bloquea la bendición de acercarnos a Ti en nuestro espíritu. Padre, por favor te pido que liberes la plenitud del reino. Señor restáuranos como hijos (as) amados en Cristo que habitan contigo en el cielo así como tú lo haces con nosotros en la tierra.

En el nombre de Jesús, decido no luchar contra carne ni sangre, es decir, contra los que hablan y oran en mi contra; pero decido caminar en amor, bendecir, hacer el bien, y orar por estas personas y sus familias. Espíritu Santo, por favor trae a mi mente cada persona, familia o línea familiar sobre la que necesito soltar bendición. (Escriba, repita y declare en cada oración, confiando en el Espíritu

Santo: Ejemplo: ‘nombre’ yo te bendigo en el nombre de Jesús con ‘bendición’, la ‘bendición’, y la ‘bendición’). Padre, por favor restáuranos de toda separación resultante y distancia entre uno y llévanos al lugar de habitación en Cristo en amor y unidad. Por favor, restaura todas y cada una de las bendiciones de los ofensores, prosperidad, salud, dones, llamados y relaciones; y suéltalos hacia la plenitud de sus destinos.

Padre, gracias por restaurarme a mi rol de habitar como Tu hijo o hija, a medida que colaboro contigo, para romper todas las maldiciones que fueron invocadas. Yo tomo mi autoridad en el nombre de

Jesús, sentado junto a Ti, yo declaro que el reino de los cielos se ha acercado para desmantelar, romper, destruir, y aniquilar toda maldición que hemos enviado, así como las que fueron enviadas a nosotros. También declaro que ninguna arma forjada contra mi vida prosperará, y que cada enemigo que se levante contra mí en juicio, es ahora condenado y lanzado fuera.

Padre, Tú ves todas estas maldiciones, y sabes cómo el enemigo las ha instigado y mantenido, y que nunca han querido que el dedo señalador se dirigiera hacia él. En el Nombre de Jesús, me uno contigo para tomar autoridad sobre todo espíritu y fuerza maligna que fue autorizada por todas las palabras y acciones impías señaladas anteriormente, yo declaro que:

  • El avance violento del reino de Dios es liberado para dividir, conquistar y consumirte.
  • El reino de Dios se ha acercado para atar, capturar, silenciar, saquear, encarcelar y traer juicio sobre ti.
  • Que es tu tiempo para estar en el juicio ante el Rey Jesús.
  • Tu mayor temor ha llegado sobre ti y estás recibiendo tu justo juicio antes de tu hora.
  • Lo que tú has robado en cada dimensión, será reembolsado siete veces

La venganza es de nuestro Padre y Él te pagará por completo a ti y a tus asociados de todo lo que has hecho a sus hijos y al Cuerpo de Cristo.


 

Oración Para Reconciliarme, Reunirme y Restaurarme en la Tierra Donde Vivo

Señor, vengo en nombre mío y de los pecados de toda mi línea generacional desde antes del comienzo de los tiempos. Renuncio y me arrepiento por todos los que participamos en actividades sexuales impías fuera de la voluntad de Dios en las áreas de tierra específicas donde vivimos. En repetidas ocasiones hemos violado tus leyes de pacto, claramente establecidas en Éxodo 20:14 y Levítico 18: 1-30, que nos indican que no debemos:

  • Tener relaciones sexuales con cualquier miembro de la familia.
  • Cometer adulterio
  • Tener relaciones sexuales con alguien del mismo género.
  • Tener relaciones sexuales con un animal
  • Abortar a nuestros hijos, que sigue el patrón de la quema de nuestros hijos en los fuegos de Moloc

Señor, perdónanos por contaminar las áreas de tierra donde hemos vivido por infidelidad y por el asesinato de la próxima generación. Reconozco que debido a que te hemos sido infiel, la tierra que nos prometiste nos ha emitido un decreto de divorcio,[1] y me arrepiento de nuestra falta de voluntad para seguir Tu Palabra. A partir de este día, prometo mi fidelidad personal hacia usted y la tierra donde vivo. Señor, por favor:

  • Limpianos de toda contaminación y culpa resultante de nuestras actividades sexuales impías y el asesinato de inocentes.
  • Corta cada lazo de alma impio  entre mí y las áreas de tierra donde hemos pecado sexualmente.
  • Por Tu gracia y misericordia, quema los papeles de divorcio que nos sirvió la tierra y limpia con tu sangre cada área geográfica donde hemos vivido.

Señor, como el León de Judá, por favor libera el sonido y la frecuencia de Tu poderoso rugido y libera todas las partes generacionales de espíritu y alma que han quedado atrapadas en la tierra; Quita todas las partes de la longitud impía, profundidad impía, anchura impía y altura impía.[2] También te pido, Señor Jesús, que manejes Tu espada como el Hijo del Hombre y me separes a mí y a mi línea generacional de las garras de los Refaítas, que se muestran como los muertos, los espíritus o las sombras.[3]

Señor, completa el proceso de reconciliarme, reunirme y restaurarme a la tierra que nos has dado destruyendo todas las bibliotecas generacionales impías a las que el enemigo tiene acceso. Esto ha provocado que seamos escupidos y / o provocado que las tierras donde vivimos o hemos vivido nos ataquen. Señor, siento mucho haber herido tu corazón y haberle dado al enemigo el derecho legal de causar estragos en nuestras familias y las tierras donde vivimos.

[1] Jeremias 3:8

[2] Hemos observado que el Señor a menudo hace esto enviando sus carros de fuego y los jinetes de Israel a través de cada área de tierra donde actualmente vivo o he vivido para recuperar partes por la fuerza centrípeta.

[3] Isaias 26:14


Padre, los fieles cristianos, una minoría en nuestra nación, hoy se sienten como Job cuando sufría persecución y burlas. Sus palabras describen lo que sentimos puesto que gritó: "Gente vil, generación infame ... ¡Y ahora resulta que soy tema de sus parodias! ¡Me he vuelto su hazmerreír! Les doy asco, y se alejan de mí; no vacilan en escupirme en la cara. Ahora que Dios me ha humillado por completo, no se refrenan en mi presencia. A mi derecha, me ataca el populacho; tienden trampas a mis pies y levantan rampas de asalto para atacarme" [como un ejército] (Job 30:8-12).Padre, rescátanos como a Job y restaura el freno a la conducta pecaminosa en nuestro país. Señor, tu Palabra ha identificado claramente la razón por la cual la nación está cayendo en pecado e inmoralidad. Tú nos dices con claridad: "Donde no hay visión (ninguna revelación de Dios), el pueblo se extravía" (Proverbios 29:18). Esta nación ha abandonado las restricciones de tu Palabra para sus propias agendas liberales y pecaminosas. Ten piedad del país, Señor, y reestablécenos en tu ley. Señor, tu Palabra nos dice lo que sucedió cuando tu pueblo de Israel abandonó tus caminos: "El Señor va a 76 LA MALDICIÓN DE LA ILEGALIDAD Y LA REBELDÍA entrar en juicio contra los habitantes del país: 'Yano hay entre mi pueblo fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios.Cunden, más bien, el perjurio y la mentira. Abundan el robo, el adulterio y el asesinato. ¡Un homicidio sigue a otro! Por tanto, se resecará la tierra, y desfallecerán todos sus habitantes. ¡Morirán las bestias del campo, las aves del cieloy los peces del mar!'" (Oseas4:1-3). Y les dijiste a los sacerdotes y profetas: "[Que nadie acuse ni reprenda a nadie! ¡Tu pueblo parece acusar al sacerdote! Puesto que rechazaste el conocimiento, yo también te rechazo como mi sacerdote. Ya que te olvidaste de la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos" (4-10). Es lo que está sucediendo hoy en nuestro país. Padre, perdona a tus líderes cristianos por darle la espalda a tu revelación, y redime a tu iglesia para que podamos llevar a nuestra nación a tu rectitud y tu justicia

REBELDÍA Padre, tu Palabra revela la desilusión de Moisés con los levitas, líderes espirituales de Israel. Cuando estaba a punto de morir los reunió y les dijo: "Tomen este libro de la ley, y pónganlo junto al arca del pacto del Señor su Dios. Allí permanecerá como testigo contra ustedes los israelitas, pues sé cuán tercos y rebeldes son. Si fueron rebeldes contra el Señor mientras viví con ustedes, ¡cuánto más lo serán después de mi muerte! Reúnan ante mí a todos los ancianos y los líderes de sus tribus, para que yo pueda comunicarles estas palabras y las escuchen claramente. Pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, porque sé que después de mi muerte se pervertirán y se apartarán del camino que les he mostrado. En días venideros les sobrevendrán calamidades, porque harán lo malo a los ojos del Señor y con sus detestables actos provocarán su ira" (Deuteronomio 31:26-29). Sus palabras describen a muchos de los líderes espirituales de nuestra nación, Señor. Ayúdame a seguir sirviéndote con corazón limpio y recto, e impide que caiga y falle, como fallaron otros. Padre, cuando Saúl se volvió tan orgulloso y arrogante como para desobedecerte, le enviaste a Samuel, y este le dijo: "¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría. Como tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado como rey" (1 Samuel 15:22-23). Guárdame de volverme rebelde, orgulloso y desobediente ante ti, Padre. Que nunca tengas que decir de mí: "Lamento haberte dado este ministerio ya que por tu orgullo me desobedeciste". Padre, después de que los hijos de Israel anduvieran en el desierto durante cuarenta años, les confrontaste por su rebeldía y les dijiste: "Entiende bien que eres un pueblo terco, y que tu justicia y tu rectitud no tienen nada que ver con que el Señor tu Dios te dé en posesión esta buena tierra. Recuerda esto, y nunca olvides cómo provocaste la ira del Señor tu Dios en el desierto. Desde el día en que saliste de Egipto hasta tu llegada aquí, has sido rebelde contra el Señor" (Deuteronomio 9:6-7). Así como Moisés te rogó que tuvieras misericordia del pueblo y no les destruyeras, te ruego, Padre, que perdones a mi nación por su rebeldía y su pecado y que la salves de la destrucción. Señor, tú valoras la obediencia. Eres el "Padre de los huérfanos" y el "defensor de las viudas". Das "hogar a los desamparados" y "libertad a los cautivos". Pero "los rebeldes habitarán en el desierto" (Salmos 68:6). Padre, en tu Palabra fuiste misericordioso con tu gracia una y otra vez con los rebeldes israelitas. Cuando te daban la espalda, les perdonaste y restauraste con tu favor. Les dijiste: "En el arrepentimiento y la calma está su salvación, en la serenidad y la confianza está su fuerza, ¡pero ustedes no lo quieren reconocer!" (Isaías 30:15). Esperaste a que se volvieran a ti para poder mostrarles tu gracia y misericordia puesto que eres un Dios de justicia (v. 18). Padre, te rogamos que seas paciente y esperes a que nuestra nación se vuelva a ti. Muéstranos tu gracia y tu misericordia, Padre, para que podamos volver en obediencia a servirte. Señor, Pablo hizo una advertencia a quienes iban a apartarse de ti, diciendo: "A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios" (Romanos 1:21-22). Del mismo modo hay muchos en nuestro mundo de hoy que tienen ideas necias acerca de ti y como resultado sus mentes están confundidas y en tinieblas. Profesan ser parte de una "nueva era" pero se ven necios. Señor, levanta un ejército que impida que esos necios confundan y hagan que más personas se aparten de ti. Mueve tu Espíritu Santo para destruir la influencia de quienes creen saber más que tú. Señor, haz que seamos un ejército fuerte y confiado. "Aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo" (2 Corintios 10:3-5).

 Señor, "Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo; a tu lado no tienen cabida los malvados. No hay 80 LA MALDICIÓN DE LA ILEGALIDAD Y LA REBELDÍA lugar en tu presencia para los altivos, pues aborreces a los malhechores" (Salmos 5:4-5). Señor, enseñaste a quien te sigue a "que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga" (Salmos 34:14). Me he comprometido a seguir tus instrucciones, Señor. Padre, les dijiste a tus seguidores: "No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias; porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto" (Salmos 37:1-2). Padre, estaré quieto en tu presencia y esperaré pacientemente a que actúes. No me preocuparé por el malvado que prospera ni me angustiaré por sus malvados planes (Salmos 37:7). Padre, te doy gracias por tu Palabra que promete: "Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados; porque el brazo de los impíos será quebrado, pero el Señor sostendrá a los justos. El Señor protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre. En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia" (Salmos 37:16-19). 81 ORACIONES Que Rornpe.n MALDICIONES Señor, obedeceré lo que dice tu Palabra: "Apártate del mal y haz el bien, siempre tendrás dónde vivir. Porque el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles. El Señor los protegerá para siempre, pero acabará con la descendencia de los malvados" (Salmos 37:27-28). Padre, "Los malvados acechan a los justos con la intención de matarlos, pero el Señor no los dejará caer en sus manos ni permitirá que los condenen en el juicio" (Salmos 37:32-33). Padre, como el salmista David veo la maldad en nuestra tierra y sé que harás que los planes de los malvados fracasen. Como David, les digo a los malhechores: "y tú, campeón de la violencia, ¿por qué andas siempre presumiendo de tu maldad? Tienes la lengua como navaja; no piensas más que en destruir y en hacerles daño a los demás. En vez de hacer lo bueno, prefieres hacer lo malo; en vez de decir sólo la verdad, prefieres decir mentiras. Tienes una lengua mentirosa, y te gusta herir con las palabras. ¡Pero Dios te hará pedazos! De una vez por todas te agarrará por el cuello y te echará de tu casa; ¡te arrancará por completo y te echará de este mundo! Cuando el pueblo de Dios vea esto quedará muy impresionado, y entre burlas te dirá: '[Así acabarás, campeón de la violencia, pues no buscas refugio en Dios! ¡y así acabarán los ricos, que sólo confían en las riquezas!'" (Salmo 52:1-7, BLS). 82 LA MALDICIÓN DE LA ILEGALIDAD Y LA REBELDÍA Señor a veces parece que los planes malvados de los hombres y mujeres que viven apartados de ti tendrán éxito y harán sufrir a tus hijos. Pero me comprometo a mantenerme fiel en tu Palabra. Me pongo en acuerdo con el Salmo 91, y: 1. Viviré bajo tu protección y permaneceré a tu sombra 2. Proclamaré que eres mi fortaleza y mi refugio 3. Creeré que tú eres mi Dios y confiaré en ti 4. Confiaré que tú me mantendrás a salvo de las trampas secretas y las enfermedades mortales 5. Creeré que tus alas me cubrirán y me protegerán 6. No temeré al peligro ni de noche ni de día, tu fidelidad es como un escudo, como una muralla 7. No temeré de las enfermedades que atacan por la noche, ni de los desastres que sobrevienen durante el día 8. Sabré que aunque a mi alrededor haya miles que caigan en el peligro, nada me dañará 9. Veré cómo castigas a los malos, con mis propios ojos, y acudiré a ti porque eres mi refugio 10. No experimentaré ningún desastre terrible que nos haga daño a mí, a mi hogar ni a mi familia 11. Creeré que has mandado a tus ángeles a protegerme dondequiera que vaya 12. Declararé que tu poder será más fuerte que el león más fiero o la serpiente más venenosa 13. Estaré a salvo porque te amo y te sirvo 14. Cuando esté angustiado, sólo tendré que llamarte y tú me protegerás y guardarás 15. Viviré una larga vida y podré ver tu poder salvador 83 ORACIONES Que ROJTlpeJ1 MALDICIONES Padre, aveceslos líderes injustos afirman confiados que Dios está de su lado pero permiten la injusticia. Se unen contra los justos y condenan a muerte al inocente con sus leyes y normas injustas. Pero cuando eso sucede, tú eres mi fortaleza, la roca poderosa en la que puedo ocultarme. Tú has prometido hacer que sus pecados se les vuelvan en contra y les destruyan tal como habían planeado destruir a tus hijos (Salmos 94:20-23). Padre, en este día en que parece que hombres y leyes sin Dios destruyen la vida cristiana y los fundamentos de esta nación, tu Palabra le da valentía y fuerza a tu pueblo porque en ella has prometido que "nuestros hijos prosperarán en todas partes" y que "será bendecida toda una generación de los que te aman". Tu pueblo tendrá riqueza y nuestras buenas obras perdurarán por siempre. "La luz brilla en las tinieblas para los que aman a Dios." Tu pueblo será "generoso, lleno de compasión y justicia". Lo bueno será para quienes prestan dinero con generosidad y se conducen con honestidad en los negocios. No nos vencerá el mal. Confiamos en que tú nos cuidas, tendremos confianza, no temeremos y enfrentaremos triunfantes a nuestros enemigos. Tendremos influencia y honor, y cuando los malvados vean eso enfurecerán y rechinarán los dientes, alejándose al ver que sus planes perecen. (Salmo H2). 84 LA MALDICIÓN DE LA ILEGALIDAD Y LA REBELDÍA Padre, has prometido que "el que me obedezca vivirá tranquilo, sosegado y sin temor del mal" (Proverbios 1:33). Padre, has advertido a tus hijos: "No sigas la senda de los perversos ni vayas por el camino de los malvados" (Proverbios 4:14). Padre, tu consejo para tus hijos es que: "No te desvíes ni a diestra ni a siniestra; apártate de la maldad" (Proverbios 4:27). Padre, tu Palabra promete que: "Al justo no le sobrevendrá ningún daño, pero al malvado lo cubrirá la desgracia" (Proverbios 12:21). Padre, "El ingenuo cree todo lo que le dicen; el prudente se fija por dónde va" (Proverbios 14:15). Padre, ayúdame a pensar con cuidado en lo que digo y a asegurarme de que mis respuestas sean verdaderas y ajustadas a tus enseñanzas. Has dicho: "El corazón del justo medita sus respuestas, pero la boca del malvado rebosa de maldad" (Proverbios 15:28). ORACIÓN CONTRA EL MAL "Oh Señor, líbrame de los impíos; protégeme de los violentos, de los que urden en su corazón planes malvados y todos los días fomentan la guerra. Afilan su lengua cual lengua de serpiente; ¡veneno de víbora hay 85 ORACIONES Que Rompen MALDICIONES en sus labios! Señor, protégeme del poder de los impíos; protégeme de los violentos. de los que piensan hacerme caer. Esos engreídos me han tendido una trampa; han puesto los lazos de su red, han tendido trampas a mi paso. Yo le digo al Señor: 'Tú eres mi Dios. Atiende, Señor, a mi voz suplicante'. Señor soberano, mi salvador poderoso que me protege en el día de la batalla: No satisfagas, Señor, los caprichos de los impíos; no permitas que sus planes prosperen, para que no se enorgullezcan. Que sobre la cabeza de mis perseguidores recaiga el mal que sus labios proclaman. Que lluevan brasas sobre ellos; que sean echados en el fuego, en ciénagas profundas, de donde no vuelvan a salir. Que no eche raíces en la tierra la gente de lengua viperina; que la calamidad persiga y destruya a la gente que practica la violencia. Yo sé que el Señor hace justicia a los pobres y defiende el derecho de los necesitados. Ciertamente los justos alabarán tu nombre y los íntegros vivirán en tu presencia" (Salmo 140).

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Oraciones que rompen maldiciones
Oraciones para liberarte de las ataduras, del enemigo...
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Comentarios: 1
  • #1

    Jefte (viernes, 06 febrero 2026 17:57)

    Poderoso, aleluya.. Gracias.