


De igual forma, la Escritura afirma que el Hijo, igualmente con el Padre, es el primero y el último; es omnipresente, inmutable, todopoderoso; es incomprensible, absolutamente santo, indefectible; es el Creador, Preservador y Gobernador de todas las cosas en el cielo y en la tierra; es el Escudriñador de todos los corazones; el Juez final, y el que recompensa la vida y muerte eterna. Ahora, el que posee tales dominios y ejerce tales funciones, necesariamente debe ser Dios. Pero no hay dos Dioses. Por tanto, el Hijo es uno con Dios, y es Dios.
El día se acaba en:



Recibireis poder!!!
LA CLASE DE MINISTROS QUE DIOS DESEA
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la Palabra de verdad” – 2 Timoteo 2:15
¿Cuál es la clase de ministros que Dios desea que prediquen Su Palabra?
.-Esta es una pregunta muy importante, y que cada ministro de Cristo debe hacerse frecuentemente.
.-Espero en Dios que cada ministro del evangelio pueda considerar esta información.
.-Dios desea… Ministros poderosos en las Sagradas Escrituras (Hechos 18:24; 2 Timoteo 3:14-17)
Ministros que practiquen la lectura de las Escrituras (1 Timoteo 4:13)
Ministros que amen la Palabra de Dios (Salmo 119:97)
Ministros que usen bien la Palabra de verdad (2 Timoteo 2:15) Ministros que prediquen todo el consejo de Dios sin temor a las críticas (Hechos 20:27; Jeremías 26:2)
Ministros que prediquen la Palabra de Dios y no sus pensamientos (2 Timoteo 4:2; 1 Reyes 22:14; Jonás 3:2
Ministros que prediquen la sana doctrina (Tito 2:1; 2 Timoteo 1:13; 1 Pedro 4:11)
Ministros que practiquen la memorización de las Escrituras (Salmo 119:11)
Ministros que practiquen el evangelismo personal (Marcos 16:15; Hechos 8:4; Romanos 15:19) Ministros que se preocupen por su familia (1 Timoteo 5:8; Efesios 5:25; 6:4)
Ministros que hablen la Palabra con denuedo (Hechos 4:39; Efesios 6:19-20)
Ministros que amen a la hermandad (Juan 13:34-35; Romanos 12:9; Filipenses 2:1-4)
Ministros que estén dispuestos a sufrir por Cristo (Hechos 14:22; Filipenses 1:29; Colosenses 1:24) Ministros que no tienen amor al dinero (1 Timoteo 6:10-17; Colosenses 3:5-6)
Ministros que huyen de la fornicación (1 Corintios 6:18; 1 Pedro 1:15-16; Romanos 13:14)
Ministros que no tienen comunión con aquellos que enseñan falsa doctrina (2 Juan 9-11; Efesios 5:11; Romanos 16:17-18)
Ministros que practiquen la oración (1 Tesalonicenses 5:17; Colosenses 4:2; Marcos 1:35) Ministros que sean un buen ejemplo a los demás (1 Timoteo 4:12; Tito 2:7; Mateo 5:16) Ministros que no amen las cosas del mundo (Hebreos 11:25; 1 Juan 2:15-17; Romanos 12:12)
Ministros que peleen la buena batalla de la fe (1 Timoteo 6:12; 2 Timoteo 2:1-7; Efesios 6:10- 18)
