CONFESANDO QUIEN ERES EN CRISTO

“Cuando recibí a Cristo como mi Señor me convertí en una nueva criatura. Mi vieja naturaleza se quedó en el pasado. Todo es nuevo en mi espíritu. ¡Fui hecho la justicia de Dios en Cristo Jesús! El Señor cambió mi corazón endurecido por uno nuevo. ¡Ya no soy esclavo del pecado, pues he sido redimido sin mancha alguna en mi espíritu, alma y cuerpo!”.

“¡Soy heredero con Jesús! Él trajo de vuelta LA BENDICIÓN; por tanto, también me pertenece. Fui creado para obrar de la misma forma que Jesús lo hizo de acuerdo con la Palabra de Dios, y LA BENDICIÓN fue hecha para producir los mismos resultados en mi vida. Fui enviado a usar LA BENDICIÓN para bendecir a otras personas, y ésta fluirá en la vidas de las personas que me rodean”.

Referencias bíblicas de la confesión: 2 Corintios 5:17, 21; 1 Tesalonicenses 5:23-24; Ezequiel 11:19; 1 Corintios 15:45; Romanos 9:5; Juan 20:21.

CONFESANDO EL PLAN DE DIOS PARA MI VIDA

Yo sé que los planes de Dios son prosperarme y no dañarme. Sus planes son para darme esperanza y un futuro. Me deleito en el Señor y deseo que Su perfecta voluntad se cumpla en mi vida, y Él concederá los deseos de mi corazón.

Creo que las promesas de Dios son para mi vida. Amo al Señor y vivo amando a los demás; los perdono, soy un dador, le ofrezco a Dios mi alabanza y mi agradecimiento, tengo un cuerpo sano, soy libre del temor, soy próspero, y estoy cubierto con LA BENDICIÓN.

Referencias bíblicas: Jeremías 29:11, Salmos 37:4, Mateo 22:37-40, Romanos 12:10, Efesios 4:32, Salmos 34:1, 1 Tesalonicenses 5:17, 2 Corintios 9:7-8, Isaías 53:3-5, 2 Timoteo 1:7, Deuteronomio 28:1-14.

UNA CONFESION PARA EMPEZAR UNA ORACION GUIADA POR EL ESPIRITU

Tu Padre celestial te dará al Espíritu Santo si se lo pidas. Dile al Señor: “Porque tu declaraste que me darías al Espíritu Santo si te lo pido, desde este momento en tanto a mi concierne, soy un creyente lleno del Espíritu Santo”. También declara las siguientes confesiones para reforzar el deseo de Dios de que ores en el espíritu.

Estoy lleno del Espíritu Santo del poderoso Dios. Cuando oro en lenguas, estoy orando en el espíritu. El Espíritu Santo es mi Consolador y mi Guía. No pongo mi espíritu a disposición del mal. Orar en el espíritu me fortalece e intensifica mi relación personal con Dios.

Mis oraciones son poderosas porque estoy bautizado en el Espíritu Santo, Él es quien edifica y edifica mi ser espiritual poniéndome en contacto con las cosas más profundas de Dios. Gracias al Espíritu Santo, puedo orar la perfecta voluntad de Dios, y dejar de lado mi entendimiento natural; eso me ayudará a interceder por las demás personas.

Referencias bíblicas: Lucas 11:9-13; 1 Corintios 14:14; Judas 1; 1 Corintios 14:4, 2:10; Romanos 8:26-27.

Y como siempre, si necesitas a alguien para que se ponga de acuerdo contigo en oración, por favor llama a n

CONFESIONES PARA EL TIEMPO DE ESTUDIO BIBLICO

¡Dios está de tu lado! Utiliza las siguientes confesiones para proclamar lo que la Palabra de Dios dice acerca de tu vida, y comienza a edificar tu fe.

Al escuchar, estudiar, creer y confesar la Palabra de Dios; mi fe continúa creciendo. Habito en Dios y Su Palabra mora en mí, así que pido lo que necesito de acuerdo con Su Palabra, creyendo y recibiéndolo por medio de la fe. Jesús es el Señor sobre mi situación; por tanto, no siento ningún temor ni me preocupo por lo que estoy atravesando pues ya desaté mi fe, y la voluntad de Dios se está cumpliendo en mi vida ahora mismo.

Jesús es el Autor y Consumador de mi fe, ¡así que pongo mi mirada en Él creyendo y poniendo en práctica Su Palabra! Estoy convencido de que mi fe obrará porque creo que la Palabra de Dios es verdadera, y ésta hará que las cosas sucedan; creo que Él que recompensa a los que lo buscan. No sólo escucho la Palabra, sino la pongo en práctica con fe. No tengo ninguna duda, creo en mi corazón que tengo lo que declaro con fe.

Referencias de la confesión: Romanos 10:17, Juan 15:7, Marcos 11:23-24, Mateo 6:10, Hebreos 12:2, Hebreos 11:6, Santiago 2:17.

No soy movido por lo que veo, siento o experimento. Pues tengo el mismo tipo de fe de Dios. La Palabra de Dios está en mi corazón y en mi boca. He declarado mi fe y creo que recibo _________. Aunque aún no haya visto los resultados físicos, sé que ya lo tengo y no seré movido por ningún sentimiento negativo.

Dios, te agradezco porque tengo al Sumo Sacerdote en el cielo y Su nombre es Jesucristo; Él dijo que puedo obtener lo que confieso. Así que, de la abundancia de mi corazón declaro la Palabra de Dios sobre mi situación. ¡Su Palabra nunca falla!

Referencias bíblicas: Romanos 10:8, Marcos 11:23-24, Santiago 2:17, Hebreos 4:14-16, Mateo 12:34.

Comentarios: 0