Liberar El Poder

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La siguiente pregunta que hacen muchos es: “¿A quiénes se les dice que oren?”. La Biblia tiene la respuesta: a “todos”.

De nuevo, muchos preguntan: “¿Dónde se nos manda orar?”. Pablo nos da la respuesta cuando dice: “en todo lugar”.

Algunos podrán preguntar, también: “¿Cuándo se nos manda orar?”. La Biblia dice: “siempre” (Lucas 18:1). Es un mandamiento, un deber y un privilegio.

En esta era moderna en la que vivimos, hemos aprendido a controlar la potencia del poderoso Niágara para nuestro uso y nuestro bien. Hemos aprendido a mantener cautivo el vapor en las calderas, y a liberar su tremendo poder para hacer girar nuestras máquinas. Hemos aprendido a contener vapores de gasolina en un cilindro para que exploten en el segundo designado y muevan nuestros automóviles y camiones velozmente por nuestras autopistas. Hasta hemos descubierto el secreto de liberar la energía del átomo, lo cual es capaz de destruir ciudades y civilizaciones enteras.

Pero muy pocos de nosotros hemos aprendido a desarrollar plenamente el poder de la oración. Aún no hemos aprendido que los hombres y las mujeres son más poderosos cuando están en oración que cuando están detrás de las armas de fuego más poderosas que se hayan desarrollado. No hemos aprendido que una nación es más poderosa cuando se une en oración ferviente a Dios que cuando sus recursos son derivados hacia armas defensivas. No hemos descubierto que las respuestas a todos nuestros problemas pueden venir a través del contacto con el Dios Todopoderoso.

 

Oren por nosotros

Decenas de misioneros, en todas partes del mundo, me han dicho: “Por favor, haga que las personas en nuestro país oren por nosotros. Preferimos sus oraciones a cualquier otra cosa”. Si los cristianos en nuestro país se dieran cuenta de cuánto significan sus oraciones para estos valientes héroes de la fe, no dejarían de orar día y noche por sus representantes en los campos misioneros en el extranjero.

Los obreros cristianos aquí en el país también necesitan sus oraciones. Lo sé de mi experiencia personal. Solo podemos avanzar en nuestro trabajo evangelístico –las Cruzadas, el ministerio fílmico, la televisión y la radio– gracias a sus oraciones. Si no fuera por las oraciones de miles de creyentes en todo el mundo, nuestro ministerio fracasaría por completo.

 

¡Pidan libremente!

Ahora consideremos la oración objetivamente. ¿Qué dice la Biblia acerca de la oración eficaz?

Primero: La oración es para los hijos de Dios. Jesús dijo: “Ustedes deben orar así: Padre nuestro…” (ver Mateo 6:9).

Dios tiene una responsabilidad específica para sus hijos; y a menos que hayamos ingresado a la familia de Dios a través del nuevo nacimiento, no tenemos ningún derecho de pedir favores a Dios. La Biblia dice: “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios” (Juan 1:12).

Hay cristianos nuevos que me han dicho: “No sé cómo orar. No tengo las palabras correctas”.

Cuando nuestros hijos recién comenzaban a hablar y les costaba encontrar las palabras correctas, igual lograban hacerse entender con mi esposa y conmigo, y los errores que cometían solo nos hacían quererlos más. De hecho, estoy seguro que atesoro esos primeros intentos de conversación más que las palabras de muchos adultos que hablan sin titubeos y sin errores.

Oh, mi amigo ansioso cuyas oraciones no han sido contestadas, Dios te invita a la intimidad de ser su hijo espiritual. “Para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento” (Filipenses 2:15).

Segundo: La oración eficaz es ofrecida con fe.

La Biblia dice: “Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán” (Marcos 11:24).

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