Explicación de los cuatro: Primeros cuadro

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Este cuadro revela el corazón de una mujer o de un hombre no regenerado, mundano, descrito en la Biblia como pecador, es decir, gobernado por el espíritu de este mundo y por los deseos y pasiones de la carne. Este es un verdadero cuadro del corazón tal como Dios lo ve. Los ojos húmedos y rojizos hablan de embriaguez descrita en (Proverbios 23:29-33): “¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos?. Para los que se detienen mucho en el vino. Para los que van buscando  la mistura.

1.) EL CORAZÓN DEL PECADOR

 

No mires al vino cuando rojea. Cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; mas al fin como serpiente morderá, y como áspid  dará dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, y tu corazón, hablará perversidades”.

 

En este cuadro, debajo de la cabeza se puede ver el corazón del hombre, habitado por varios animales los cuales hablan de los muchos y varios pecados en el corazón humano, puesto que el corazón es el lugar de residencia y el asiento de nuestros pecados. Dios nos dice por la boca de su profeta Jeremías, que “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso, ¿quién lo conocerá?” (Jer.17:9). Jesús mismo confirma esto diciendo, “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7: 21-23).

 

1.-EL PAVO REAL: A pesar de que la hermosura del pavo real es admirada por todos, aquí en el corazón del hombre, habla del pecado del orgullo. Lucifer, el querubín ungido, que en un tiempo fue el portador de luz de Dios, un ángel de Dios, cayó por el orgullo y así llegó a ser el enemigo de Dios - el Diablo (Isaías 14: 9-17; Ezeq. 28: 12-17).

 

El orgullo viene del mismo abismo del infierno, y se revela en muchas maneras. Algunas personas se enorgullecen de sus riquezas, acerca de su altura de educación; vestidos de moda por los cuales ellos exponen sus cuerpos de una manera vergonzosa; por el uso de adornos sonoros, braceletes, anillos, etc. tal como está hábilmente descrito en (Isaías 3:17-24). Algunos se enorgullecen de su ascendencia, nacionalidad, cultura, deportes, etc. olvidando que “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 Ped. 5:5). Dios odia el orgullo y la arrogancia (Prov.18:12): “Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento”.

 

2.-EL MACHO CABRIO: Un animal hediondo y apasionado expresa la pasión carnal, inmoralidad, fornicación, adulterio. Los pecados que se acaban de mencionar se han aumentado en estos últimos modernos días, tan extensamente, que tenemos que admitir la verdad de las palabras de Jesús cuando él predijo hace cerca de 2.000 años que los últimos días serán como los días de Sodoma y Gomorra. Este espíritu moderno no se ha apoderado solamente de los hombres y de las mujeres; ha penetrado a los hogares de gente religiosa y a las instituciones, nuestras escuelas y hospedajes, sino que la semilla corruptora se siembra sin vergüenza de alguna  manera sutil diabólica en los corazones de la humanidad por medio de la televisión, teatros, literatura podrida, y en tantas otras maneras, que Dios llama pecado, se mira hoy como moral moderna. Millones de jóvenes forman su concepto de vida ideal de los cinemas y novelas, solamente para encontrarse en dificultades, vergüenza y remordimiento. Actores y actrices inmorales, de vida desordenada llegan a ser los héroes y heroínas de los jóvenes de esta generación. Los salones de baile, son también muy a menudo los lugares donde se fomenta la inmoralidad. Los héroes de pureza de Dios, como José (Gen. 39) y otros, ya no son tomados como ejemplos. Aún el torpe antiguo Zulú pagano quien impuso la muerte a un adúltero o una adúltera, podría enseñar algo a nuestra tal llamada generación civilizada y se mantendría condenándonos en el día del juicio. Dios nos dice que no debemos jugar con la fornicación sino debemos huir de ella. “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo;  más el que fornica, contra su propio cuerpo peca ¿O Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Cor. 6:18-19). “Si alguno (alguna) destruyere el templo de Dios, Dios le  destruirá a él (ella); porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Cor. 3:17).

 

3.-EL CERDO: Habla de los pecados de embriaguez y glotonería. Es un animal sucio, devorando todo lo que encuentra a su paso, sea limpio o sucio, y de la misma manera un corazón pecaminoso devora toda sugerencia impura, expresiones impuras, literatura impura, etc. El cuerpo, destinado a ser el templo del Dios vivo, está ensuciado con alimento impuro y hábitos sucios tales como fumar o mascar tabaco, el uso de opio y otras drogas perniciosas, etc. El hábito de fumar tabaco y aún “PVC” se ha apoderado de los hombres y de las mujeres como nunca antes. Solamente el poder de Dios puede libertar a tales pobres victimas del tabaco y esclavos del diablo. Mientras que la mayor parte de la gente con inclinación religiosa no se atrevería a fumar en un edificio de una iglesia, considerándolo casi un sacrilegio, sin embargo no tiene escrúpulos de ensuciar, con esta yerba hedionda, lo que es realmente el templo de Dios, es decir, sus cuerpos. “¿No sabéis? dice el apóstol Pablo, ¿que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, y que al que ensucia este cuerpo, Dios lo destruirá?” (1 Cor. 3: 16-17; 1 Cor.  6:18-19).

 

Una persona glotona es también abominación a la vista de Dios. Comemos para vivir, no vivimos para comer. El hambre puede ser satisfecha comiendo alimento sano, pero el apetito desordenado siempre grita, “da, da”.

 

El apetito desordenado nunca será satisfecho, nunca será saciado. Conforme a la ley del Antiguo Testamento un borracho o un glotón tenía que ser apedreado hasta que muera (Deut. 21:18-21). “Porque el bebedor y el comilón empobrecerán,  Y el sueño hará vestir vestidos rotos.  Mas el que es compañero de glotones, avergüenza a su padre” (Prov. 23:21; Prov. 28:7). Recuerde que cierto rico, glotón y esclavo de sus pasiones, murió y estando en el infierno levantó sus ojos en tormento indecible. No es necesario mencionar que la bebida es mala. Es demasiado bien sabido para ser tomada ligeramente. Dios nos dice claramente en su Palabra que ningún borracho heredará el reino de Dios. Los que fabrican y venden bebidas embriagantes son igualmente culpables ante Dios, porque Dios dice, “Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida” (Isaías 5:22). “¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas, para mirar su desnudez!” (Hab. 2:15). “Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos” (Isaías 5:12). “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?.  No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Cor. 6:9-10).

 

Los pecados de nuestra naturaleza terrestre son inequívocos. Estos son algunos de ellos: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gal. 5:19-21). “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu” (Ef. 5:18).

 

Jesús da la siguiente invitación a los sedientos: “Si alguno tiene sed, venga a mi y beba del agua de vida y de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:37-38). “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid  comprad  sin dinero y sin precio, vino y leche” (Isaías 55:1), “Mas el  que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré  será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14).

 

4.-LA TORTUGA: Habla de pereza, posposición y, adivinanza. La increencia es como el pecado de adivinanza. “El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar. Hay quien todo el día codicia...” (Prov. 21:25-26). Josué tuvo que decir a los hijos de Israel, “No seáis perezosos para poseer la tierra”. La naturaleza humana es muy perezosa y floja para adquirir las cosas de Dios. Jesús dijo “Esforzaos a entrar por la puerta angosta...” (Luc. 13:24), “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mat. 7:8). “El reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mat. 11:12).

 

La pereza concerniente a la salvación y al bienestar espiritual de nuestras almas lleva a perdición. Nos separa de orar, de buscar las cosas profundas de Dios, de tomar posesión de las ricas promesas de Dios; lleva a destrucción. Cuando Dios le ha hablado exigiéndole que le dé su corazón HOY, el diablo le dice, hágalo mañana, o, algún día conveniente, el cual, puede que nunca venga; y Ud. muere sin salvación y sin Cristo. Dios dice, “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Heb. 3:7-8). ¡Cuántos han perecido posponiendo la salvación para un día más conveniente el cual nunca vino! . El día de mañana no es de Ud.

 

La concha de la tortuga es usada a menudo por los brujos para practicar la brujería, y señala aquí el pecado de la brujería, adivinanza o augurio, en lugar de confiar en el Dios viviente. Especialmente en los tiempos de prueba y enfermedad, adversidad y luto se nos dice que debemos llamar al Dios vivo, quien está listo para ayudar, en lugar de confiar en la buena o la mala suerte, porque “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre” (Sal. 37:23). “Porque ni de oriente ni de occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento. Mas Dios es el Juez” (Sal. 75:6-7). Dios ordenó a los hijos de Israel, diciendo, “No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique  adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago,  ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación a Jehová cualquiera que hace estas cosas” (Deut. 18:10-12). “Más los perros estarán fuera, y los hechiceros, y los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Apoc. 22:15). “No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios” (Lev. 19:31). “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:19-20). Mientras que Ud. está leyendo este librito, Dios le está hablando, llamándole para que se arrepienta y entregue su vida a Él, pero el espíritu de la tortuga, que está en su corazón, le hace toda clase de sugerencias para posponer su decisión por Dios, y trata de llenar su corazón con temor. “¿Qué dirán mis parientes, mis amigos, el mundo si llego a ser un cristiano verdadero? ¿Qué ocurrirá si ya no tomo parte en los bailes, reuniones sociales y los placeres mundanos?”. En lugar de ver las riquezas insondables de Jesucristo. Su paz maravillosa, su gozo inefable, su gloria, la vida inmortal tan llena de felicidad; Ud. comienza a ver todas las cosas que Ud. tiene que perder o “renunciar”, cuando Ud. permite que Cristo venga a su corazón, mientras que el temor del hombre y el temor de la muerte le mantienen en esclavitud al diablo. Pero Cristo vino para librar a todos los que “por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos a servidumbre (esclavitud)” (Heb. 2:14-15). El espíritu de posposición está endureciendo su corazón hasta que sea tan duro como la concha de la tortuga.

 

5.-EL LEOPARDO: Es una bestia cruel y feroz. Odio, ira y mal genio a menudo rigen el corazón del hombre y no de una manera infrecuente llevan al asesinato. Ud. puede tratar y aún obtener el control de su mal genio, por algún tiempo hasta que se pone fuera de control y se manifiesta en toda su ferocidad. Es mejor admitir que está dentro de su corazón y pedir a Jesús que le libre. “Que no haya ira en vuestros ojos” (Gen. 45:5). “Deja  la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo” (Sal. 37:8) “Cruel es la ira,  e impetuoso el furor; Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?” (Prov. 27:4) “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios” (Ecle. 7:9) “Quita, pues, de tu corazón el enojo” (Ecle. 11:10). “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo...” (Col. 3:8).

 

Muchos tratan de apaciguar su ira con la bebida o con la venganza, pero “Veneno de serpientes es su vino, Y ponzoña cruel de áspides” (Deut. 32:33). La venganza es dulce para el corazón pecaminoso, pero Dios es nuestro vengador, Jesús dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y “Amad a vuestros enemigos”. Dios prometió perdonar nuestros pecados, si nosotros perdonamos a los que pecan contra nosotros. Un espíritu rencoroso y quejumbroso es igualmente abominación delante de Dios. La pasión maligna para derramar sangre y la guerra están en el corazón del hombre, por lo tanto la paz verdadera debe ser establecida en el corazón y tiene que ser duradera.

 

6.-LA SERPIENTE: Engañó a Eva en el jardín de Edén y destruyó la dulce comunión y armonía con Dios. Satanás, el ángel caído, fue inducido por celos contra Adán y Eva, cuando les vio como a gobernantes del mundo, viviendo en perfecta unión con Dios, tomando el lugar de Lucifer. Por celos satanás hizo planes para su destrucción, y tuvo éxito en destruir su maravillosa armonía y vida con Dios. Los mismos celos y envidia diabólicos en el corazón humano destruyen la felicidad en los corazones de algunos cuando ven que otros son felices y viven cómodamente. “Duros como el Seol los celos” (Cant. 8:6). Trae pensamientos malos al corazón para destruir la felicidad de otros, y aún puede llevar al crimen. Este es especialmente el caso en algunas vidas matrimoniales. En el mundo de negocios, así como en otras esferas de la vida causa miseria indecible y odio. Aún obreros, cristianos, predicadores y ministros no están exentos de estos ataques si Dios utiliza a otro de sus siervos más que a ellos. Hacen bien de estar constantemente en guardia; “Y la esperanza no avergüenza  porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Rom. 5:5) para que su utilidad a Dios y su ministerio no sean menoscabados por un espíritu diabólico de celos.

 

7.-EL SAPO: Que come  sobre la tierra, habla aquí de los pecados de avaricia y amor al dinero que es la raíz de todo mal (1 Tim. 6:10). Se ha visto que algunos sapos en el Congo comen hormigas por cientos hasta que revientan y mueren. Una persona avara no quiere abrir su mano para ayudar al pobre y al necesitado, sino que trata, de todos modos sea honrada o deshonradamente, de reunir y ganar las riquezas de este mundo, a las cuales, después de todo, el orín y la polilla corrompen. Jesús mismo dijo, “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mat. 6:19-21). Acán y su familia perecieron porque él amó el oro y la plata y piedras y vestidos costosos (Josué 7). Judas Iscariote, el discípulo de Jesús, se ahorcó porque el amor del dinero le hizo traidor de su Señor y Maestro. No es el dinero que es malo, ni el oro, sino el amor al dinero que acecha en el corazón humano. Miles de hombres y mujeres de toda clase y raza están arruinando sus vidas y las de su familia por el deseo malo de grandes y repentinas riquezas por medio del azar y de apuestas por grandes sumas de dinero en las carreras de caballos y de perros, etc. El deseo de enriquecerse sin mucha molestia le lleva al robo, asesinato así como al suicidio. El amor al dinero y la avaricia tienen muchos compañeros, tales como amor de fama, de poder; puede que sea el poder político sobre otros, poder financiero para oprimir al pobre; poder religioso, ser más celoso por el nombre de una iglesia organizada que para Dios, condenando a cualquier santo que se atreve a seguir a Cristo sin adherirse a su iglesia particular (Marc. 9:38). Jesús dijo: “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Luc. 12: 15). EI cuento del rico insensato dice como esto: “La heredad de un hombre rico había producido mucho y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Que haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para  muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Luc. 12:16-21). “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Marcos 8:36). “No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis... Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. Porque donde está vuestro tesoro, allí  estará también vuestro corazón” (Luc. 12:22-34).

 

8.-SATANÁS: El padre de todos los mentirosos y de los que hacen mentira, es el instigador de los diversos pecados, y es el gobernador del corazón. Jesús dijo, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida  desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8: 44).    Una mentira blanca es tan mala como una negra. Hay mentiras que son habladas, escritas o actuadas. Un hipócrita es un mentiroso porque en realidad él pretende lo que no es. Dios no puede mentir, tampoco un cristiano puede (Tito 1:2). “Si decimos que no  tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros” (1 Juan 1:6). “Más los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Apoc. 22:15).

 

Dios odia a un testigo falso y a un mentiroso (Prov. 6:19).

 

9.-LA ESTRELLA: Habla de la conciencia de cada nombre. Aquí es negra, manchada y mala, probablemente muerta por el pecar continuo y voluntario, enceguecida y pervertida de tal manera que ya no puede  juzgar sus propias acciones.   Esta conciencia   mala algunas veces puede calmarse y a veces turbarse.   Acusa cuando debe excusar, y excusa cuando debe acusar. Puede ser cauterizada como con un hierro candente, y ha perdido toda sensibilidad y sentimiento por apartarse de la fe “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus  engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia” (1 Tim. 4:1-2; Heb. 10:22).

 

10.-EL OJO:   De Dios ve todo lo que pasa en, el corazón. Nada puede esconderse de Su ojo flameante y por lo tanto Él sabe   y ve todas las intenciones y pensamientos secretos del corazón. (El ojo de estos cuadros también corresponde a la expresión en la cara del hombre).

 

11.-LAS PEQUEÑAS LENGUAS DE FUEGO: Alrededor del corazón representan el amor de Dios que rodea al corazón pecador. Mientras que Dios odia al pecado. El ama al hombre y no desea la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva.

 

Jesús vino para salvar a los pecadores. Grande es el gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente. Las pequeñas lenguas también hablan de la sangre de Jesucristo, “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

 

12.-EL ÁNGEL: Representa la Palabra de Dios. Dios quiere hablar a la mujer o al hombre engañoso y cargado de pecado para que se arrepienta y  permita a la luz  y al amor de Dios entrar en su corazón.

 

13.-LA PALOMA: Es un emblema del Espíritu Santo, el Espíritu de verdad que convence de pecado, de justicia y de Juicio. El Espíritu Santo aquí está fuera del corazón humano. No puede habitar donde el pecado domina.

 

 

En caso de que este corazón corresponda con el suyo, clame al Señor, abra su corazón a Él, permita que la luz de Su Palabra le alumbre. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hech. 16:31). Dios quiere, sí. Él ha prometido cambiar su corazón, y darle un corazón nuevo y su espíritu sea morada del Espíritu Santo. Esto está ilustrado en el segundo cuadro.

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